Crimen del oficial Garro: “El tarado éste no dijo que era policía”
Uno de los sospechosos del crimen del oficial Víctor Garro justificó por qué dispararon, el domingo en Añelo. Denunció que a él y a su padre, también detenido, los golpearon en la U-11.
JUDICIALES
NEUQUÉN (AN).- Héctor Hernán Ruiz Herrera (31), uno de los dos detenidos por el asesinato del policía Víctor Garro en Añelo, pidió ayer la palabra en una audiencia judicial en la que dispuso que permanezca seis meses en prisión preventiva y se justificó diciendo que “el tipo éste, este tarado, no dijo que era policía. Pateó la puerta y se metió para adentro”.
Ruiz Herrera no solicitó la palabra para autoincriminarse sino para denunciar que “me pegaron toda la mañana en la U11”.
De hecho el mismo fiscal Agustín García reconoció que el hombre y su padre, Emilio Ruiz Valdebenito (61), radicaron ayer en la fiscalía sendas denuncias por las golpizas que habrían recibido de parte de la policía.
Tan fuerte serían que mientras ayer Ruiz Herrera mostró varias suturas en su cuerpo y rastros de sangre, García no pudo formular cargos en contra de su padre dado que continuaba en el hospital Castro Rendón.
Acusó a Ruiz Herrera del delito de homicidio agravado por ser cometido contra un miembro de la fuerza policial, en concurso real con tenencia ilegal de armas, lesiones leves calificadas y abuso de armas.
El fiscal detalló que el domingo por la mañana los vecinos de la toma El Mirador, de Añelo, llamaron a la policía porque desde la vivienda de los Ruiz se habrían efectuado muchos disparos hacia dos casas vecinas, dejando como saldo una adolescente y una niña de dos años con heridas superficiales.
“En la vivienda lindera, que es de madera, se contaron 12 impactos de bala, y varios también en construcción de enfrente”, indicó el fiscal en su acusación.
Detalló que ante el llamado a la Comisaría 10, Garro junto al agente Cristian Alegría y al sargento Luis Saso fueron en el auto de Saso porque no había patrullero disponible.
“Los testigos coinciden en que los policías se identificaron debidamente. Dijeron ‘Policía, alto. Salgan de la casa’ y ante la negativa fue Garro el que pateó la puerta de la vivienda y lo recibieron con entre cinco y seis disparos”, explicó el fiscal.
El juez Marcelo Muñoz hizo lugar al pedido de prisión preventiva por el plazo inusual de seis meses, fundado por el fiscal en el riesgo de que Ruiz Herrera entorpezca la investigación, ya que es temido en el barrio en donde vive hace pocos meses.
Hace menos de un año él y su padre llegaron de Chile. Primero residieron en Rincón de los Sauces.
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