Instantáneas de la creación
Luisa Peluffo abrió las puertas de su hogar para hablar de la presentación de su libro de poemas “Foto Grafías”.
CULTURA
Por Teresita Méndez
Tal vez sucede que he encontrado el verdadero poema, expresa Luisa Peluffo desde el texto que introduce a la lectura de “foto grafías”, libro impreso por Gárgola Ediciones y que será compartido el sábado desde las 19 en Librería Cultura –San Martín 243- en el marco de la Feria del Libro-Fiesta de la Palabra. De la presentación participarán Laura Calvo, Cristina Flores y Bárbara Drausal.
Mirar viejas fotografías es nadar contracorriente, escribe, y sostiene que “ese puede haber sido un primer disparador. Mientras iba reuniendo poemas que tenía y escribía otros, me pareció que eran como instantáneas. Eso también me remitió al tema de la imagen y de la fotografía”.
Fotogramas, autorretratos, instantáneas, registro, retratos, postales y veladas no parecen pretender ser sólo títulos que encabezan capítulos. Mejor, orientan e introducen cual epígrafe.
“Después me quedé pensando en la palabra fotografía, ese final, grafía. Entonces se me ocurrió también la posibilidad de incluir esas anotaciones primeras para los poemas que generalmente escribo a mano. Mucha gente ahora las hace directamente en la computadora. Siempre tengo una libreta en la cartera o en la mesa de luz. Me gusta utilizar lápiz o lapicera, hay como una relación física con esa herramienta. Hoy dicen que el celular también es como una extensión del cuerpo, soy más de la época del lápiz, incluso he dibujado. Me pareció que la impronta de esas anotaciones, el rasgo, tiene que ver con cuando uno dibuja. Es como la primera manifestación y tiene otro tiempo, como si contuviera un resquicio donde volver a pensar. Es una relación distinta con la palabra”.
Anunciados autorretratos, la cita a Derek Walcott “… arranca tu propia imagen del espejo. Siéntate. Haz con tu vida un festín” introduce a su instantánea: “boca grande ojos angostos me describió alguien”.
Actualmente “la imagen es protagonista total pero producida por otros, o sea que todo nos llega como digerido. En cambio cuando leemos un libro cada uno fabrica la imagen y me parece que es algo que no debemos perder. Puedo ver una película bellísima sobre una buena novela pero si la leo produzco imágenes relacionadas con todas las connotaciones personales que puede tener lo que dice esa palabra. Todas estas reflexiones surgen después, pero un poco de eso se nutre el libro”.
Sobre si contiene recuerdos, responde que “tiene de todo, es como un álbum. Traté de manejarme con términos fotográficos que son muy ricos y relacionados con la literatura. Para respetar esa misma decisión, no quise poner ninguna foto. Incluyo los borradores, algunos iguales y otros tachados y cambiados o con un signo de interrogación”.
Las palabras fluyen. “Como recurso me interesó el uso de la minúscula. No hay una sola mayúscula y tampoco puntuación, que está dada por la separación. Incluso algunos poemas están como en prosa pero con espacios. Me nació hacerlo así, como que estoy hablando al oído”. La certeza de cada frase representada “como discurso fluido, del pensamiento interior o de que estoy diciendo algo con cierto tono de intimidad. Porque el punto, la coma o los puntos suspensivos siempre están diciendo algo, como las minúsculas. Hay quienes usan las mayúsculas para transmitir una idea, para realzar, o alzar la voz. Todo habla, todo dice. Los espacios en blanco también, los llena el lector”.
Habiendo profundizado en narrativa, que entre otras distinciones le deparó el premio Emecé 1988/89 por la novela “Todo eso oyes”, volcar su creatividad en uno u otro género no supone una predisposición. “Depende qué característica tenga el primer estímulo. Puede ser una idea, una frase, una imagen… Uno se da cuenta si tiene que ir en prosa y con una extensión determinada o no, así muy grosso modo lo vas viendo. También podés equivocate, volver atrás, ubicarlo, modificarlo”.
Aunque sin abandonar el ejercicio poético, su anterior publicación “Un color inexistente” -Premio Carmen Conde de Poesía (España)- está fechado en 2001.
Las estructuras que definieron al género han desaparecido. “Es totalmente libre”. La rima ya no condiciona su identificación. Las palabras, los recursos, “transmiten un ritmo interno dado por la pausa, por el hiato o a veces asonancias internas en el texto. Incluso en la prosa. La poesía es sonido pero el sonido no depende sólo de la rima.
“Hace siglos estaba pautado como artefacto donde tenían que entrar las ideas, arreglándoselas para que eso no quedara forzado. La máxima expresión está dada en el Barroco y en América, su mayor exponente es Sor Juana Inés de la Cruz. Quien manejaba muy bellamente la parte rítmica con rimas era (Jorge Luis) Borges, probablemente necesitaba hacerlo así, aparte del talento que tenía, para memorizar porque no veía. Sus versos están tan bien armados, tan naturalmente adaptados a las formas que cada uno contiene música y belleza”.
Como algunas pautas persisten más allá de la poesía; no exactamente así sino a través de una libre interpretación de espacios en blanco, Luisa Peluffo dice en Tesoro: en el campo, a la hora de la siesta, me internaba en la maraña de letras de salgari y su mar de piratas y tesoros. En la siesta del campo, yo soñaba. Y enterré un tesoro. Después no lo pude encontrar.
DeBariloche
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