Seis años después, el asesinato no tiene culpables
Con duras críticas a la investigación, la Cámara de Viedma absolvió y liberó a los tres acusados de matar al joven el 15 de junio de 2008.
VIEDMA
Los tres imputados por el homicidio de Atahualpa Martínez fueron absueltos. Los allanamientos que permitieron el secuestro de una campera con una mancha de sangre de Atahualpa fueron anulados y “no se produjeron pruebas independientes” que involucraran a los imputados Belén Barrientos, Carlos Morales Toledo y Felipe Carrasco.
Para los jueces Juan Bernardi, Eduardo Roumec y Rolando Gaitán el hecho no fue probado, ni determinado tanto el móvil del crimen como el lugar donde fue cometido. Tampoco fue encontrada el arma de fuego utilizada.
La sentencia unánime fue muy crítica con el Fiscal de Cámara Fabricio Brogna López, quien no asistió a la lectura, y con la investigación de la etapa de instrucción. “Más allá del esfuerzo dialéctico que intentó, cada una de sus afirmaciones presenta su propia debilidad” y “cada uno de los extremos aludidos merecen reparos, conducen a diversas conclusiones o resultan ser de insustancial entidad probatoria. Por ende no logra formar un conjunto que nos permita concluir por la autoría de los imputados respecto del hecho. El móvil es una cuestión que no ha superado la instancia imaginativa”, sostuvo el fallo. Ahora la causa regresará a la fiscalía de grado para continuar la pesquisa.
Finalizada la lectura de la sentencia los imputados recuperaron la libertad, entre abrazos y lágrimas de sus familiares. La sala de audiencias estuvo repleta de público, entre ellos la hermana y el cuñado de Atahualpa, además de amigos que portaron pequeñas pancartas con el rostro del joven.
En la plaza, frente al edificio de Tribunales, el resto de los familiares y amigos esperaron el fallo en absoluta tranquilidad, que fue alterada cuando observaron la salida de los imputados en libertad y, sobre todo, cuando Morales Toledo intentó acercarse a alguno de los familiares. Esa actitud, interpretada como desafiante por quienes estaban en la plaza, generó que lo alejaran con insultos y al grito de “asesino”. Y luego el hombre debió ser contenido por su abogado, Ignacio Galiano, ante un aparente impulso de responder a los insultos. A su lado iba Belén Barrientos.
El presidente del tribunal, Juan Bernardi, recomendó a los tres absueltos salir del edificio por una puerta alternativa, pero al menos dos de ellos salieron por el frente y atravesaron la plaza pasando prácticamente por el medio de quienes allí se manifestaban.
Esa situación, sumada al resultado del fallo, generó una descompensación de la hermana de Atahualpa, que está embarazada.
Momentos más tarde fueron los jueces Roumec y Roldán el blanco de insultos. Salieron por la puerta principal y siguieron por la vereda, en medio de gritos que coreaban “¡corruptos, hijos de puta, cómo pueden dormir tranquilos!”. Tras recorrer una cuadra y media y fueron interceptados por unas cuantas personas, con quienes ambos jueces mantuvieron luego un extenso diálogo.
Los allanamientos fueron anulados por una serie de irregularidades cometidas en relación a los horarios en que fueron ordenados y realizados, a las actas que no incluyeron de dónde fueron secuestradas dos camperas como tampoco si una de las casas allanadas quedó precintada y con custodia hasta una segunda requisa, entre otras objeciones.
La sentencia destacó que el informe de junio de 2012 -cuatro años después del hecho- halló un perfil genético de Atahualpa y otro minoritario que “no se puede descartar” que sea de Morales Toledo” en una campera secuestrada que “brilló por su ausencia en el debate”. Ese estudio “resulta insuficiente para generar un estado de sospecha importante respecto de Morales Toledo”, resolvieron.
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