Ir de Cipolletti a Neuquén demanda diez días al año
Se necesitan 35 minutos para hacer sólo ocho km en horas pico. Enojos, malos tratos y estrés al iniciar la jornada.
ODISEA COTIDIANA
CIPOLLETTI (AC).- Pasar el puente que une Cipolletti con Neuquén, en las horas pico, es realmente una odisea. Manejar a paso de hombre, estar atento a los conductores desaprensivos, controlar el estrés que produce la idea de llegar tarde al trabajo o perder el turno en el médico son, en fin, algunas de las situaciones a las que se enfrentan cotidianamente miles de personas.
Por las demoras en el tránsito, una persona pierde diez días al año (o 33 jornadas laborales), sólo si se suman los 35 minutos promedio que se necesitan para salir de Cipolletti y llegar a Neuquén.
“Río Negro” hizo un relevamiento del tiempo que lleva diariamente llegar a la ciudad vecina desde Cipolletti, a la mañana, en auto. Se realizaron tres recorridos que coinciden con la salida desde la ciudad hacia la ruta.
En promedio, y para recorrer cerca de ocho kilómetros se requieren aproximadamente 35 minutos, un lapso que pareciera poco si se lo mide estrictamente en tiempo.
Sin embargo, no es la percepción que tiene la mayoría que hace el camino diariamente porque tiene obligaciones que atender.
Ingresar a la rotonda donde confluyen las rutas nacionales 22 y 151 y la calle Pacheco para poder acceder al puente es el punto crítico. Autos que se cruzan invadiendo el carril, bocinazos de los que vienen detrás y no tienen en cuenta los ceda el paso, camiones de todo porte que ocupan el espacio de varios vehículos, obligan a estar sumamente atentos para evitar accidentes.
En muchas ocasiones, también, los efectivos de la Policía de Tránsito (ubicada del lado cipoleño) se paran en el medio de la calzada obligando a reducir aún más la velocidad de circulación.
Si se lograron trasponer todos estos inconvenientes de manera exitosa queda el último obstáculo: el control de ingreso de alimentos que realiza la provincia neuquina a escasos metros de la salida del puente carretero. Al costado de la ruta, a la mañana, siempre hay varios camiones esperando retomar su marcha.
La paciencia pone a prueba hasta al más tranquilo y las malas palabras, los gestos poco amables y las caras largas son parte del inicio de la jornada.
En la actualidad circulan 45.000 autos por día en la zona del puente. La mayoría se concentra entre las 7 y las 9 de la mañana desde Cipolletti a Neuquén y de 18 a 20, en sentido contrario.
Lo que implica hacer diariamente este recorrido fue relatado por un lector de “Río Negro” que envió una carta en la que reconoció que se viven nervios, peleas, insultos, choques, demoras” y que estas situaciones repercute a lo largo del día. “En una ocasión un motociclista me dirigió un gesto de llevo un arma y te voy a disparar”, describió.
La verdad es que esta realidad la viven cotidianamente miles de personas que no vislumbran una solución ya que las autoridades encargadas de darlas, hasta el momento no lo han hecho. Se habló infinidad de veces de la finalización del tercer puente, a la altura del Cañadón de las Cabras, lo que permitiría desviar parte del tránsito hacia esa zona.
También, Vialidad Nacional propuso restringir el paso de camiones en los horarios pico. Sólo ideas que no se han puesto en práctica mientras miles de ciudadanos deben enfrentar cotidianamente las dificultades de cruzar el puente.
> Tercer puente: la espera de los accesos
El caótico tránsito de todas las mañanas sobre el puente que une Cipolletti con Neuquén podría mejorar si se habilitara la tercera vinculación sobre el río, a la altura del Cañadón de las Cabras. Sin embargo, hasta el momento, han sido tantos los anuncios sobre la finalización de las obras que casi nadie se anima a arriesgar otra fecha.
El tercer puente lo terminó de construir la exconcesionaria del peaje que funcionaba entre Cipolletti y Neuquén, Caminos del Valle, a fines de 2007. Después renegoció el contrato y a cambio de no aumentar el canon que cobraba a los automovilistas logró que le quitaran la obligación de finalizar los accesos de ambos lados. Así, la obra comenzó a demorarse. Recién en 2009 comenzaron los trabajos que aún continúan y a los que le faltan obras de ingeniería importantes como rotondas y derivadores.
Nadie cree que será la solución completa a los embotellamientos diarios pero sí que podría aliviarlos, sobre todo si se deriva hacia esa zona el tránsito pesado.
Periódicamente, los cuestionamientos por la lentitud en la finalización de los trabajos vuelve a surgir aunque hasta el momento no han sido efectivos. En junio de este año, Vialidad Nacional anunció una nueva fecha: el segundo semestre del año que viene estaría listas las vinculaciones que permitirían habilitar el cruce.
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