Tiroteos, charcos de sangre y una ejecución a sangre fría

Los encapuchados obligaron a una dibujante a abrirles, dispararon a quemarropa en la redacción y huyeron.

Redacción

Por Redacción

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PARÍS. – Tiroteos, “charcos de sangre” y un policía ultimado a quemarropa, son algunas de las cosas que vieron quienes estaban en las inmediaciones de la sede parisina del semanario satírico Charlie Hebdo. Ambulancias, camiones de bomberos y policía invadieron rápidamente las calles del barrio donde tuvo lugar el atentado más mortífero de las últimas décadas en el que murieron, entre otros, el economista Bernard Maris y cuatro figuras del dibujo satírico en Francia: Wolinski, Cabú, Charb y Tignous. (ver página 26)

Los atacantes actuaron a última hora de la mañana en el animado barrio del este de la capital francesa, cuyas calles estrechas se hicieron eco de los disparos. Vestidos de negro con pasamontañas, fusiles automáticos y hablando en francés impecable, los atacantes obligaron a una caricaturista del semanario Charlie Hebdo -que estaba en la entrada con su hija pequeña- a abrir la puerta. “Había ido a buscar a mi hija a la guardería”, cuenta la dibujante Corinne Rey, cuando, “al llegar delante de la puerta del edificio del semanario, dos encapuchados y armados nos amenazaron brutalmente” para “entrar, subir”. “Hice el código” que permite abrir la puerta y luego “dispararon contra Wolinski, Cabú… Duró cinco minutos”, contó, conmocionada, Rey, que se “refugió bajo un escritorio”. “Reivindicaban (formar parte) de Al Qaeda”, agrega.

El personal estaba en una reunión editorial y los atacantes apuntaron directamente al director del diario, Stephane Charbonnier -conocido por su seudónimo Charb- a quien mataron junto con su guardaespaldas policial .

Minutos después, dos de los hombres se dirigieron con tranquilidad a un auto negro que los esperaba abajo y le dispararon a un agente de policía. Uno de ellos le disparó a la cabeza cuando se retorcía en el suelo, gritó “¡Vengamos al profeta Mahoma! ¡Matamos a Charlie Hebdo!” y se dieron a la fuga en coche.

Mientras, personas aterradas escaparon por los techos de un edificio en busca de resguardo, mientras que los residentes de la zona dejaron correr poco a poco su angustia.

“Vi a dos hombres salir del edificio, disparar, subir a un Citroen 3 negro e irse hacia el bulevar Richard-Lenoir”, relata un testigo que vive cerca. Los asaltantes le parecieron “serios”, tanto es así que pensó al inicio que “eran fuerzas especiales persiguiendo traficantes”.

“Iba a clase, salí del metro y oí disparos (…)”, dice Lilya Mohdeb, una estudiante de 24 años. “Hubo gente que me dijo: ‘están disparando, ¡agáchese!’”, añade y “sin pensar”, entró “inmediatamente en el metro”. Bocar Diallo, quien trabaja en un taller mecánico cercano, dijo haber “visto policías disparando, durante por lo menos tres o cuatro minutos”. “Quisimos salir, pero oímos ráfagas y los policías nos dijeron que nos quedáramos adentro”, explicó, después de que un policía herido se refugiara en su taller. Por la noche, medios del mundo entero seguían transmitiendo en directo a unos cientos de metros de la sede del semanario. La policía amplió el perímetro de seguridad y decenas de personas pasaban cerca, hablando por celular. “Es una locura, en pleno centro de París”, dijo una de ellas. (AFP/AP/DPA)

bRUTAL aTAQUE A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN


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