Brasileño es ejecutado en Indonesia por tráfico de drogas
El brasileño Marco Archer Cardoso Moreira, de 53 años, fue ejecutado hoy en Indonesia, donde fue condenado a muerte por tráfico de drogas, confirmó el gobierno brasileño.
FUSILAMIENTO
A través de un comunicado oficial, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, dijo que está “indignada y consternada” por el fusilamiento de Cardoso y anunció que llamará a consultas al embajador de Brasil en Jakarta, Paulo Alberto da Silveira Soares.
“Sin desconocer la gravedad de los crímenes que llevaron a la condena de Archer y respetando la soberanía y el sistema jurídico indonesio, la presidenta dirigió personalmente, el viernes último, un pedido humanitario a su homólogo (indonesio) Joko Widodo, para que fuera concedida clemencia al reo, como prevé la legislación de ese país”, indica el texto divulgado por la Presidencia.
Rousseff “lamenta profundamente” que ese último pedido que siguió a tantos otros que fueron hechos en los últimos años, “no haya encontrado acogida por parte del Jefe de Estado de Indonesia”, añade la misiva.
Brasilia advierte, asimismo, que la pena de muerte, “que la sociedad mundial condena crecientemente, afecta gravemente las relaciones entre nuestros países”.
El fusilamiento de Cardoso, y otros cinco extranjeros, fue realizado, de hecho, pese a los varios pedidos del gobierno brasileño, que se valió de diversos recursos para evitar la pena capital, entre otros el llamado teléfonico que Rousseff le hizo a Widodo y una carta que envió a la Fiscalía indonesia el procurador general de la República de Brasil, Rodrigo Janot.
Durante la conversación mantenida el viernes, en la que Rousseff pidió clemencia para Cardoso y su compatriota Rodrigo Muxfeldt Gularte -preso por el mismo delito y cuya ejecución todavía no tiene fecha definida- Widodo alegó que será imposible modificar la sentencia a muerte ya que “todos los trámites jurídicos fueron seguidos según la ley indonesia y los brasileños tuvieron garantizado el debido proceso legal”.
Por su parte, el procurador general de Brasil había solicitado a través de una carta al Ministerio Público (Fiscalía) de Indonesia, que la ejecución fuera postergada por ocho semanas, con el fin de alcanzar un acuerdo “ad hoc” -que contemplara únicamente este caso-, entre ambos países, lo que también resultó rechazado por el gobierno del país asiático.
Archer, quien trabajaba como instructor de vuelo libre, fue detenido en 2003 al intentar ingresar en el país con 13,4 kilos de cocaína escondidos en los tubos de un aladelta, y fue condenado a muerte en 2004. El fusilamiento de Cardoso fue el primero de un brasileño ejecutado en el exterior.
Fuente: DPA
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