Una vida entre muros, rejas y alambre de púas
VECINOS ANTE EL DELITO
NEUQUÉN (AN).- Muros de gran altura, alambres de púas perimetrales y rejas puntiagudas, son imágenes comunes que refieren a la inseguridad. Los vecinos consultados indican que la medidas de seguridad no alcanzan para protegerse y que “siempre hay que estar alerta”.
Cuando ingresaron a la casa de Marisa (ver nota central), ella tenía sus ventanas enrejadas y un perro de fuerte carácter en el patio trasero. Pero todas esas precauciones no fueron suficientes. Su comentario es que “vivir entre las rejas no es garantía de nada” y muchas veces puede jugar en contra.
En el caso de Carlos, tras el robo decidió proteger sus ventanas y también colocar fierros filosos sobre sus rejas, lo que significó una gran inversión. De todas formas, el vecino aseguró que en el barrio optan por organizarse y estar alertas todo el tiempo. “Cuando me voy de vacaciones le pido al vecino de enfrente, que es amigo, que me cuide la casa. Si él no puede, llamamos a algún familiar”, remarcó.
Para Delia fue similar, tuvo que elevar el paredón de su patio y terminar de enrejar el departamento. Tardó más de un mes en reacondicionarlo para poder conseguir un nuevo inquilino. Por otro lado advirtió cambios en la zona. “Entre diciembre y enero se puso muy peligroso el barrio, es un lugar de paso. Hace 32 años que vivimos acá y nunca nos ocurrió nada, estos últimos meses nos tuvieron en jaque”, dijo.
Por otro lado, al ser consultados por la presencia de patrulleros y uniformados en los alrededores, todos manifestaron su conformidad. Particularmente Delia, quien aseguró que luego del violento episodio se acercó a la comisaría para agradecer la asistencia.
Carlos, por ejemplo, indicó que los recorridos de la cuadrículas son constantes y que las patrullas acuden rápidamente cuando se las solicita.
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