Gestos
Sapag no escuchará este domingo el discurso de Quiroga porque tiene “actividades más importantes que hacer”. Como suele suceder, a la campaña le sobran frases estridentes y le faltan propuestas concretas de gobierno.
NEUQUÉN
Horacio Quiroga abrirá hoy el período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de la ciudad. Al ser, además de intendente, candidato a gobernador su discurso será observado (y pronunciado, es obvio) desde ese cuadrante. Como estrategia, Quiroga elige la crítica sostenida al actual gobernador Jorge Sapag, quien después de responderle algunas veces consideró que ya era suficiente y ahora recurre con frecuencia al desdén. Sapag no asistirá a la apertura de sesiones del Deliberante porque tiene “actividades más importantes que hacer”, según dijo. Por ejemplo, presenciar el cierre de la Fiesta del Puestero que coincide con el aniversario de Junín de los Andes, una ciudad en la que tampoco gobierna su partido pero que, supone, hoy le será menos hostil. ¿Para qué -se preguntará Sapag- asistir al espectáculo en el que la estrella será uno de los que ambicionan derrotar a su elegido Omar Gutiérrez? En apenas 15 días el gobernador tendrá su propia tribuna: el 1 de marzo le toca pronunciar el discurso de apertura de sesiones de la Legislatura. Allí podrá despacharse a gusto y contestarle, si quiere. A propósito: ése será su octavo y último discurso de apertura de un período ordinario. ¿También será hoy el último de Quiroga o usará la doble chance y, si lo derrotan el 26 de abril en la elección de gobernador, se presentará para renovar pergaminos en la capital en el segundo semestre? Hablar. Guardar silencio. Diferenciarse. Imitar. Asistir. Ausentarse. Son gestos y, como tales, pueden estar sujetos a más de una interpretación. Los fuegos artificiales (o las serpentinas, para usar una imagen de carnestolendas) de la campaña entretienen un rato hasta que la reiteración los vuelve aburridos. Quiroga, queda dicho, elige la confrontación en apariencia dura. Embiste contra el MPN y contra la familia del gobernador, busca polarizar. A veces del otro lado le contestan, con diferente grado de énfasis o enojo según el tema. Hay opiniones disímiles sobre el resultado que le está dando la estrategia, más bien exótica en estas tierras. Una vez le sirvió a alguien, ahora se intenta repetir el paso. Por momentos impresiona que algo se va a salir de control pero hay mucho de “Titanes en el Ring”, aquellas célebres “luchas libres” de las que participaba hasta el árbitro bombeando con sus fallos y todos los sabían. Incluso en las críticas y réplicas de apariencia feroz de esta campaña los jugadores observan reglas, porque el campo de juego tiene límites aceptados tácitamente. Por ejemplo, ninguno de los candidatos que encabezan las intenciones de voto promete revisar quiénes y cómo se beneficiaron y quiénes y por qué salieron perdiendo en los tan meneados 53 años. Hasta Sapag, cuando asumió el 10 de diciembre de 2007, se quejó de que su antecesor Jorge Sobisch le había dejado apenas monedas en el cajón, pero no avanzó un paso más allá para averiguar por qué. Hubo una época en la que se usaban las denuncias penales por presuntos delitos cometidos desde el gobierno como armas arrojadizas. Esos expedientes son hoy una curiosidad reservada para historiadores. La judicialización no dirime conflictos internos y mucho menos resuelve los problemas de la ciudadanía, aunque sería saludable que lo de “iguales ante la ley” sea más que una expresión de deseos. En esta época se esperan propuestas, pero no abundan. Omar Gutiérrez trata de copiar en todo al gobernador, incluso en los gestos (y aquí se alude a gestos en sentido literal, como se ve en la foto de Cecilia Maletti que ilustra esta columna). Mantiene su discurso positivo, apela a las frases cortas y emotivas, se preserva alejado de las polémicas. A él le reservaron el trabajo (quién no lo quisiera) de dar “buenas noticias”. Y de saludarse ante las cámaras con sindicalistas que aceptan ofertas salariales. El humor social de marzo depende, muchas veces, de si empiezan o no las clases. Si es así, este año será óptimo. Hay cuestiones más desagradables en circulación, pero es de manual que cualquier oficialismo hará todo lo posible por evitar mencionarlas y, si alguien lo hace, intentará restarles importancia. Por caso, la suba en el índice de mortalidad infantil que introdujo la semana pasada el candidato del Frente para la Victoria, Ramón Rioseco. No tuvo capacidad de alimentarlo, sostenerlo o profundizarlo, el gobierno le puso un cerrojo y el tema ya no está en la mesa de discusión. Otro: en los últimos 12 días hubo tres tomas de tierras en Neuquén capital. Se podrá decir cualquier cosa sobre el particular, pero habrá que admitir que el acceso a la vivienda es un problema real y se agrava. Sin embargo, el debate aún no se metió con fuerza en la campaña. La crónica apenas recoge a Sapag diciendo que no usarán la fuerza para desalojar, a Quiroga acusando al punteraje, a Rioseco escandalizado por la falta de planificación. Ésa es la coyuntura, falta ir al fondo. En Neuquén hay que construir miles de viviendas en poco tiempo (50.000, según cálculos conservadores) y ningún candidato dice claramente cómo. Sapag deslizó alguna vez que las empresas petroleras que vienen a instalarse atraídas por Vaca Muerta deberían tener una especie de departamento inmobiliario y construir casas para los empleados. Del lado de Quiroga piensan más en fomentar el crédito privado para que cada quien se construya su propia vivienda. Rioseco habla de acompañar desde la provincia con obras de infraestructura, que en general son las más caras y de más larga ejecución. Todos saben que dependerán de inversiones del Estado nacional; ninguno lo enfatiza aunque alguno dice en tono acusatorio que el otro lo hará. Estas posturas de los candidatos se conocen por menciones al pasar. Los títulos los reservan para apelar a lo emocional. Tal vez piensen que otra clase de discursos aburre o, peor, que anticipar lo que harán si llegan al gobierno es piantavotos.
Guillermo Berto | gberto@rionegro.com.ar
NEUQUÉN
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora