Testigos comprometen al acusado del crimen de Adelina Aranda
La mujer, de 80 años, fue asesinada el año pasado en Cinco Saltos.
CIPOLLETTI
CIPOLLETTI (AC).- Edgardo García, el hijo mayor de Adelina Aranda, creyó que a su madre se le había roto el teléfono o que estaba sin batería. El día del crimen llamó insistentemente, incluso de madrugada, pero el celular no tenía cobertura. Una exnuera encontró la casa toda desordenada y cuando entró con la Policía la hallaron muerta en la bañera. El acusado, un joven que realizaba tareas de mantenimiento en su vivienda, adelantó que va a declarar en la jornada de hoy.
Ayer comenzó el juicio por el asesinato de Adelina Aranda, una mujer de 80 años que en Cinco Saltos era conocida con el nombre de Laura. La víctima apareció sin vida en su casona de la calle Contralmirante Cordero 740, a tres cuadras de la Comisaría Séptima. Según la acusación, el imputado Johnatan Lirian, de 25 años, ingresó a su domicilio entre el 12 y el 13 de marzo de 2014 y le robó una importante cantidad de elementos.
La autopsia arrojó como resultado que Adelina tenía múltiples lesiones en el rostro y en el cuello y hematomas en distintas partes de su cuerpo. Murió como consecuencia de una asfixia mecánica por estrangulamiento. Los investigadores presumen que Lirian ingresó a la casa sin problemas valiéndose de la confianza que mantenía con la octogenaria, ya que le realizaba tareas de mantenimiento.
El hijo mayor de Adelina dijo ayer en el juicio que “Lirian la estafó dos veces porque le hacía trabajos y le cobraba el doble y le sacaba plata”. Francisco Garyulo, el otro hijo, declaró que “no fue solo Lirian, sino que robaron entre varios y metieron un auto para cargar las cosas”. Mencionó a Jorge Yáñez y detalló que este hombre siempre iba a donde su madre a realizar tareas de mantenimiento y después mandó a su yerno, que es el imputado Lirian. “Ellos (por Lirian y su pareja) querían alquilar una habitación de servicio que estaba al fondo. Mi mamá le daba bolilla a cualquiera”, lamentó. Agregó que antes del robo su madre fue torturada para que dijera donde estaba la plata y sostuvo que se llevaron 19.000 pesos.
Jorge Yáñez, el plomero, confirmó que Adelina era su cliente y agregó que siempre iba a su casa. Incluso afirmó que a veces le realizaba las compras y reconoció que él llevó a su yerno para que colaborara con un trabajo de mantenimiento.
Sobre los objetos robados que aparecieron en su domicilio, y que eran propiedad de la octogenaria, explicó que su hija y Lirian se estaban mudando a su vivienda desde Neuquén y dijo que fue en ese contexto que llevaron las cosas.
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