Caballos NyC neuquinos, para saltos o carreras
<i>pesos puede llegar a pagarse por un potrillo de raza en las exposiciones.</i>
Los criadores de la región desarrollan su trabajo con el acompañamiento de las asociaciones de cada raza.
NEUQUÉN (AN) .- De polo, para equitación, para arriar vacas o chivos o correr carreras, para desfiles militares o destrezas, para la timba o como amigo fiel. Tener un caballo puede significar varias cosas y servir para diferentes usos. En Neuquén hay haras cerca de las ciudades y metidos entre las montañas.
Razas como Criollos, Cuarto de milla, Pura sangre de carreras, Silla argentino, o Polo argentino, entre tantas, se comercializan y se perfeccionan en la región.
Haras El Padán es un establecimiento dedicado a la cría de caballos Cuarto de Milla, localizado entre las ciudades de Bariloche y Villa La Angostura. Desde allí Rolando Pucci atendió el teléfono con tonada brasilera para contar a lo que se dedica hace cinco años: criar Cuarto de Milla. “Es una raza proveniente de Estados Unidos, considerado el caballo más versátil del mundo”, dijo.
Los criadores de la región hacen un trabajo acompañado por las Asociaciones de cada raza y venden en las exposiciones o las estancias.
Una de las exposiciones más importantes de Neuquén se realizará desde el 27 de este mes en la Sociedad Rural de Junín de los Andes. (Ver aparte). Los precios de los potrillos pueden ir desde los 30 mil pesos, a los 100 mil o más con registro.
La raza es la meta de todo criador y para lograrla se puede pagar el servicio al dueño del padrillo, trabajar con el sistema de transplante embrionario, o inseminación en frío.
“Yo tengo un padrillo, que es nacido acá pero padre y madre son americanos. Un servicio con padrillo estará 750 dólares y otro 1500 dólares. Es con garantía de preñez, con ecografía de veterinario”, sostuvo el criador carioca.
La estancia Valle del Caminante, está en el Lago Mari Menuco. Allí José Bruno y su familia, se dedican hace 15 años a la cría y el adiestramiento de caballos de equitación y salto de la raza Silla Argentino.
“Lo hacemos de modo artesanal. Empezamos con dos padrillos y con el aporte de Comando de Remonta y Veterinaria, del Ejército, que aportó las madres, hoy tenemos cuatro ó cinco potrillos al año. El tiempo de venta de un caballo es largo”, dijo José.
En Estancia Alinco, hace 10 años crían Cuarto de Milla cerca de Junín de los Andes. Trabajan con 3 padrillos, semen importado de EE. UU. y 20 yeguas madres.
“La salud es muy importante en esta actividad. Requiere un plan sanitario estricto. Otro punto es la mansedumbre que cuida la integridad física del caballo y de quien lo monta”, dijo Celina Cabezas, la propietaria.
Para mejorar la genética tienen un plan de selección por medio del cual asignan madres a los distintos padrillos e incorporan líneas de sangre americanas número uno del mundo.
En la Estancia El Quinto Elemento de Plottier se dedican a la cría de Caballo Criollo en muy pequeña escala. “Aprendí cuando fui a una exposición en Allen. Nosotros estamos arrancando con seis yeguas”, dijo Carlos Lizama.
Desde la Asociación El Fortín, que preside, están organizando la primera exposición de caballos Criollos de la Confluencia para el 19 y 20 de marzo.
“Si lo querés lo cuidas. Esto es una pasión, cuando te metés querés siempre lo mejor”, dijo.
Como relatan en los campos, la cría de caballos crece en Neuquén de manera lenta pero constante. En cuanto a razas a veces hay resistencia a probar unas nuevas, por tradición pero de a poco la buena genética gana terreno.
“Los grandes criadores del país, son los principales importadores de genética que hacen un trabajo de base importante, y eso se comparte en las competencias y exposiciones. De a poco la gente va comprando y abre otros frentes”, subrayó el criador Rolando Pucci.
lorena vincenty
lvincenty@rionegro.com.ar
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