Preocupa el aumento de robos en el Chañar

Alertan por la limitada cantidad de policías.

Redacción

Por Redacción

Leonardo Petricio

NEUQUÉN (AN).- En San Patricio del Chañar los vecinos acostumbran a dormir con las puertas abiertas, la ciudad sigue manteniendo su esencia de pueblo y la gente no se aclimata a los grandes sobresaltos. Pero el crecimiento abrupto de los últimos tiempos trajeron numerosos inconvenientes en materia de seguridad y han despertado cierta preocupación en la autoridades. Los robos en viviendas se han vuelto moneda corriente en los últimos meses. El intendente Ramón Osés no habló del tema con “Río Negro” pero según se pudo establecer, hoy a la mañana se reunirá con representantes de la cartera de seguridad de la Provincia. Los números hablan por sí solos: El Chañar tiene 12.000 habitantes a los que se suman al menos 5.000 trabajadores de estación, que comienzan a llegar en los primeros días de enero y promediando marzo retornan a sus hogares. La mayoría provienen del norte del país. La policía atribuye buena parte de los males a estos trabajadores y argumenta falta de personal. La comisaría del lugar cuenta con 39 efectivos que se dividen en tres turnos para tareas de prevención. Los uniformados recorren las polvorientas calles del casco nuevo, aducen que para estos meses las labores se complican por la cantidad de peones que se radican temporariamente. Reclaman un control o algún padrón en que se registre a los trabajadores de la fruta. Estigmatización También señala la policía que “la averiguación de antecedentes no se puede efectuar todo el tiempo porque genera disgustos y los peones rurales se sienten perseguidos”. Por su parte el gremio que los nuclea, Uatre, los defiende de la estigmatización. El sábado hubo un allanamiento en un inquilinato en el que detuvieron a dos trabajadores estacionales, que el domingo por la noche recuperaron la libertad y decidieron volver a Tucumán “con lo que llevaban puesto”, informó un efectivo. Elementos robados En el pequeño departamento que ocupaba la pareja habían acopiado cuatro televisores, dos bicicletas, celulares, tablets, herramientas y artículos electrónicos, todos productos de robos en domicilios. El operativo tomó por sorpresa al dueño del inquilinato, Juan Rojas de 65 años y también trabajador de ese sector, porque él no esperaba encontrarse ante tal situación. “A mí me hace muy mal, porque yo confío en la gente a la que alquilo. Uno no espera que el inquilino se dedique a robar. Ese día les dije que sean como yo, que estoy jubilado y sigo trabajando para vivir”, manifestó.

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