Sentados o de cuclillas: inodoros cambian la forma de ir al baño

“La postura ideal para la defecación es en cuclillas”, afirman.

SALUD

Llevamos más de cuatro siglos yendo mal al baño.

Así es, desde que el británico Sir John Hrington inventara el inodoro en 1591, nos sentamos mal en el inodoro cuando vamos a hacer algo tan natural como defecar.

Distintos expertos han explicado las dificultades y problemas que genera el hecho de sentarse en el váter de la forma en la que lo hacemos: como si fuera una silla. Uno de ellos fue el proctólogo -médico que se ocupa del aparato digestivo- Michael Freilich, que explicó a la revista Time que físicamente “no estábamos destinados a sentarnos en inodoros”.

Pero Freilich no ha sido el único experto en expresar esta idea. Desde la década de los ‘60 se ha hablado mucho del asunto. En 1964, el Dr. Henry L. Bockus aseguró en su texto Gastroenterology que “la postura ideal para la defecación es en cuclillas, con los muslos pegados al abdomen”. Además, un estudio de la Universidad Cornell -liderado por el arquitecto Alexander Kira y publicado en su libro The Bathroom – corroboraba esta idea.

Pero, ¿qué diferencia hay entre sentarse y estar en cuclillas?

Uno de los músculos implicado en el proceso de defecación es el puborrectal, que son una serie de fibras en forma de asa que rodean al recto. Cuando estamos de pie estas fibras se encuentran relajadas y dejan un ángulo de unos 90 grados entre el recto y el ano, mientras que cuando están en tensión presionan el recto y dificultan el paso de las heces.

Los expertos que alegan que no debemos sentarnos en el inodoro cuando vamos a defecar aseguran que esta postura hace que el músculo puborrectal presione el recto y dificulte la salida de las heces, mientras que al estar de cuclillas las fibras se relajan y permiten que la evacuación sea más fácil.

Los beneficios que aporta este cambio de postura los confirma un estudio llevado a cabo por el médico israelí Dov Sikirov, que asegura que sentados “el esfuerzo de expulsión es excesivo” en comparación con las cuclillas.

Entonces, ¿cuál es la solución?

La primera opción es la de colocarse en cuclillas sobre el inodoro. Pero, existen distintos productos en el mercado que ayudan a conseguir la postura idónea. Es el caso de Squatty Potty -el unicornio que cambia tu forma de ir al baño-, una banqueta que se coloca delante del inodoro para poder colocar las piernas en alto.

Pero lo que podría ser verdaderamente revolucionario es un nuevo diseño de un inodoro adecuado a nuestras necesidades fisiológicas. Por esto, los especialistas en drenaje y fontanería Dyno Rod llevaron a cabo un concurso en 2013 para reinventar el inodoro. El modelo ganador fue el bienestar, creado por tres de tres diseñadores de la escuela Saint Martins de Londres.

Estos nuevos diseños podrían hacer que dejemos atrás 425 años de ir mal al baño.

Fuentes: Times, La Vanguardia y agencias

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