Murió Abbas Kiarostami, uno de los grandes directores del siglo XX
El cineasta iraní, quien ganó la Palma de Oro de Cannes en 1997, murió el lunes en París a los 76 años. Más de 40 títulos componen su filmografía.
Como en el caso de Roberto Rossellini o Jean Luc Godard, habrá un antes y un después de Abbas Kiarostami. El cineasta iraní que falleció el lunes pasado en Francia de cáncer a los 76 años es uno de los más grandes del mundo.
El director, ganador de la Palma de Oro en 1997 por “El sabor de las cerezas”, había viajado a Francia la semana pasada para recibir tratamiento tras someterse a varias operaciones en su país entre febrero y abril, indicó la agencia ISNA.
Kiarostami falleció a últimas horas del lunes en un hospital privado de París. La agencia oficial IRNA afirmó que su cuerpo será repatriado para ser enterrado en Irán.
Nacido en Teherán en 1940, en el seno de una familia modesta, Kiarostami se dio a conocer junto con la generación de directores iraníes de los años setenta, conocida como la Nueva Ola.
En 1971 estrenó su primera obra, el cortometraje “El pan y la calle”. Muy pronto, con “El pasajero”, en 1974, se afirma como pionero del “cine realista” y su primera película importante, “El informe” (1977), gira en torno del tema del suicidio.
Decide permanecer en su país después de la revolución de 1979, obligado, como sus colegas, a seguir las reglas dictadas –empezando por no mostrar nunca una mujer sin velo en público–, y le confían la dirección del instituto de cine Kanun, creado en tiempos del Sha y perpetuado por el nuevo régimen.
Afirma cierta independencia y en 1987 dirige “¿Dónde está la casa de mi amigo?”, muy apreciada en el extranjero. En los años noventa, Kiarostami se impone a nivel mundial con su trilogía “Koker”, sobre todo la primera entrega (“La vida sigue”), que trata diferentes aspectos del terremoto que sufrió el noroeste de Irán en 1990.
Practica un “realismo negro”, detallista, púdico en todo momento, con la voluntad expresa de que participe el máximo de gente del pueblo. Sus películas, que ve como instrumentos de reflexión, rodadas casi siempre en localizaciones reales y no en estudio, asocian fábula, documento y belleza plástica.
“A través de los olivos” (1994) es una nueva muestra del talento de este cineasta y fotógrafo, trabajador incansable, díscolo, fácilmente reconocible por sus grandes anteojos de cristales ahumados y su semblante serio.
La Palma de Oro en Cannes, en 1997, por “El sabor de las cerezas”, sobre el deseo de vivir y la fragilidad de un hombre de 50 años, que le causó problemas en Irán porque la actriz Catherine Deneuve le dio un beso al entregarle el premio, para la ira de los conservadores en Irán.
Ese filme en la Argentina estuvo nueve meses en cartel superando los 130.000 espectadores.
En 1999, “El viento nos llevará”, sobre la dignidad en el trabajo y la igualdad entre hombres y mujeres, ganó el León de Plata en la Mostra de Venecia. En 2001, realizó “ABC África” sobre los niños ugandeses.
En una de sus últimas obras, estrenada en 2012, “Like someone in love”, una película “sin principio ni final”, según sus propias palabras, rodada en japonés, es una instantánea de la vida de tres habitantes de Tokio, una estudiante y prostitutas, su viejo cliente y su novio celoso.
Kiarostami la filmó en Italia su película anterior, “Copia conforme”, por la que su protagonista, la francesa Juliette Binoche, ganó en 2010 el premio de interpretación del Festival de Cannes.
“Forma parte de esos cineastas muy contados que han supuesto un antes y un después para el cine”, consideró Frédéric Bonnaud, director de la Cinemateca Francesa. “Era un inventor porque llegaba a conjugar cierto realismo, hablando mucho de su país y de los hijos de su país, aun a sabiendas de que el cine es un espectáculo que puede manipular lo real”, añadió.
“Sin él, nunca hubiera podido hacer ‘Persépolis’”, aseguró la cineasta Marjane Satrapi, que lo conoció en persona en Francia después de admirar sus películas en Irán. En Europa sus películas se habían visto y ya no se consideraba a los iraníes unos terroristas, sino seres humanos. Abrió la vía a toda una generación de artistas iraníes”, dijo a la AFP.
Películas sensibles de “realismo negro”





Datos
- “Detrás de los olivos” (1994)
- Cierre de una trilogía que transcurre en un pueblito.
- “El sabor de las cerezas” (1997)
- Filme en el que director habla del suicidio.
- “El viento nos llevará” (1999)
- Película que se entra en el transcurso del tiempo.
- “Copia certificada” (2010)
- Relata el encuentro de un escritor inglés y una galerista francesa.
- “Like Someone in Love” (2012)
- Historia de una estudiante japonesa que se prostituye.
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