Los puntos cardinales, cada uno con su riqueza
El perfil de ciudad monótona y chata en su arquitectura tuvo un primer cimbronazo con la llegada de los hipermercados, en la década de los 90.
Distribuidos en puntos diferentes de la ciudad, estas grandes superficies comerciales generaron en su periferia una variada oferta económica y social.
El Bajo neuquino, el principal polo comercial, logró sobrevivir al embate de los híper, mediante la suma de nuevos rubros y productos.
La ampliación del Paseo de la Costa sobre el río Limay es otro de los factores que impactó sobre el desarrollo de la ciudad. Los terrenos del barrio Río Grande vieron incrementados su valor en más de la mitad.
Los que más se encarecieron son los que se encuentran sobre calle Democracia.
Sus propietarios debieron ceder algunos metros para el avance del paseo, pero fueron beneficiados con la posibilidad de lotear.
Así se desarrolla lentamente una línea urbana exclusiva, similar al Puerto Madero en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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