“Prócer argentino, don Arturo Umberto Illia, presidente republicano”

Arturo Umberto Illia, el presidente radical que gobernó el país entre 1963 y 1966, es más reconocido por la historia que por sus contemporáneos. Médico de profesión, lo apodaban el “apóstol de los pobres”. Cuando asumió, su declaración consistió en un plazo fijo, un auto y su casa en Cruz del Eje, regalada por sus pacientes y amigos. Cuando dejó la presidencia solo le quedaba esa casa.

Nunca afrontó ni agravió ni descalificó. Para él, el respeto a la Constitución y la ley era sagrado. La racionalidad y el correcto manejo de las cuentas públicas hizo que su administración se destacara por su sentido profundo ético de la acción de gobierno, sin que se conociera un solo caso de corrupción administrativa. Era su obligación, por cierto, pero visto a la distancia es un fuerte rasgo de distinción en la historia argentina.

En 3 años de gobierno, Illia logró superar la dura recesión heredada con una política de corto plazo que volvió a poner en marcha el crecimiento. El desempleo, que en 1963 subía al 8,8%, se redujo en 1966 al 5,2%. La deuda externa que alcanzaba la cifra de u$s 3.300 millones en 1963 bajó a
u$s 2.600 millones en 1965.

En educación, se puso en marcha el Plan Nacional de Alfabetización, se aumentó el presupuesto educativo y se bajó el costo. En el área laboral, en junio de 1964, entre otras leyes, se promulgó la ley del salario mínimo, vital y móvil. Se sancionó también, en materia de salud, la ley conocida por el nombre del ministro Oñativa, que estableció que los medicamentos, al tener clientes cautivos, no eran productos comerciales sino bienes sociales que debían ser regulados.

Con respecto al federalismo, vale destacar que durante su gestión nunca una obra pública nacional estuvo condicionada al apoyo político del intendente o del gobernador correspondiente. Durante su gestión se refrendó el decreto para la construcción de la denominada obra del siglo, Chocón-Cerros Colorados.

En su primer mensaje ante el Congreso dijo: “Esta es la hora de la reparación nacional, a la que todos tenemos algo que aportar. Esta es la hora de la gran revolución democrática, la única que el pueblo quiere y espera; pacífica, sí, pero ética, profunda y vivificante, que, al restaurar las fuerzas morales de la nacionalidad, nos permite afrontar un destino promisorio con fe y esperanza”.

Hoy la figura de Illia emerge de las tinieblas de nuestra historia política como punto de referencia indiscutible. Todos terminarán pidiéndole perdón, desde los militares que lo destituyeron hasta los periodistas que lo difamaron. Don Arturo fue un presidente realizador, honrado, democrático y ejemplar, un presidente al que la sociedad argentina no supo cuidar.

P/ comisión directiva de Fundación Centro de Estudio Arturo Illia

Marcelo Fernández

DNI 7.384.675

“En tres años de gobierno, Illia logró superar la dura recesión heredada
con política de corto plazo”.

Marcelo Fernández

DNI 7.384.675

Datos

“En tres años de gobierno, Illia logró superar la dura recesión heredada
con política de corto plazo”.

Arturo Umberto Illia, el presidente radical que gobernó el país entre 1963 y 1966, es más reconocido por la historia que por sus contemporáneos. Médico de profesión, lo apodaban el “apóstol de los pobres”. Cuando asumió, su declaración consistió en un plazo fijo, un auto y su casa en Cruz del Eje, regalada por sus pacientes y amigos. Cuando dejó la presidencia solo le quedaba esa casa.

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