“No perder los valores de los jacobacinos”
En el centenario es inevitable la mirada al pasado, y los jacobacinos han afrontado con fortaleza y solidaridad el ocaso de los ferrocarriles, el declive de la ganadería y la minería, la sequía y las erupciones. Por eso el futuro no los asusta sino que los energiza.
El balance
Jacobacci cumple hoy un siglo de vida. Es un día especial, histórico, que seguramente marcará un punto de inflexión en la comunidad más numerosa de la Región Sur rionegrina. Es que, así como hace cien años la llegada del ferrocarril fue el punto de partida para que aquel pequeño poblado llamado por entonces Huahuel Niyeo solidifique sus bases y empiece a desarrollarse, hoy los jacobacinos afrontan nuevos desafíos.
La conexión a la fibra óptica, hace poco más de un año, ha significado un gran adelanto en materia de comunicaciones y la inminente llegada del asfalto de la ruta Nacional 23 terminará de completar la anhelada integración al resto de la provincia y el país, al abrir nuevas puertas para incrementar el desarrollo.
Para poder lograrlo, Jacobacci cuenta con recursos invalorables en su gente que a lo largo de estos cien años ha dado acabadas muestras de superación, solidaridad, deseos de progresar y de mirar siempre para adelante.
Atrás quedó la década del 30 que dio origen a la mayoría de las instituciones, la puesta en marcha del ramal de La Trochita, en el 45, hitos de una época que marcaron a lo largo de los años un crecimiento sostenido apuntalado desde el ferrocarril y la producción ovina.
También los inicios de la actividad minera que ha ido creciendo a lo largo de los años. A fines del siglo pasado vinieron épocas que los jacobacinos nunca hubieran querido vivir. La privatización de las empresas del Estado y el cierre de Mina Ángela que significaron la pérdida de unos 1.000 puestos de trabajo y el inicio de la curva descendente de la producción ovina y caprina.
Más acá en el tiempo, durante lo que va de este siglo, la intensa sequía que afectó la zona y las erupciones de los volcanes Chaitén, en el 2008, y del Puyehue, en el 2011, incrementaron la crisis del sector productivo y dejaron una profunda huella en la sociedad. La ceniza volcánica fue devastadora.
Sin embargo, una vez más Jacobacci salió adelante.
Los vecinos sacaron fuerzas de flaquezas, mostraron su mejor costado, se unieron a pesar de las diferencias y tuvieron siempre presente que se podía resurgir de las cenizas.
Y así lo hicieron. Hoy, si bien no atraviesa su mejor momento, Jacobacci vuelve a estar de pie y con más fuerzas que nunca. Sus más de 12.000 habitantes, se esperanzan con un futuro mejor que vendrá de la mano del asfalto de la Ruta Nacional 23 y que redundará en beneficios para las nuevas generaciones.
“Este es un aniversario distinto a todos. Es un siglo de vida para una comunidad que a pesar de muchos reveses no se ha detenido. Cien años es un número que expresa muchas cosas, pero sobre todo nos lleva a revisar lo mucho que hemos hecho los jacobacinos y quienes vinieron en su momento a sumarse para hacer cada vez más grande este pueblo”, señala el intendente Carlos Toro (UCR) quien nació en esta ciudad hace 56 años.
Toro transita por su segundo período al frente del Ejecutivo municipal y, por esas cuestiones del azar, su nombre quedará grabado en dos de los hechos trascendentales para esta comunidad. La devastadora ceniza volcánica del 2011 y los cien años del pueblo.
“Son dos situaciones muy importantes para la vida de nuestro pueblo. La época de la ceniza fue muy triste, una situación que nos generó mucha angustia, desesperación ante el desconocimiento, pero también fue una experiencia muy valiosa. Fue una oportunidad desde la gestión para valorar muchas de las cosas que tiene esta comunidad y quizá si no hubiéramos pasado una cosa como esta no hubiéramos tomado esa dimensión”.
P-¿A qué se refiere concretamente?
R-Al espíritu solidario de los jacobacinos. Llevó a muchos de nosotros a dejar de lado las diferencias y a juntarnos para hacer algo. Lo viví en lo personal con algunos vecinos que, por distintas cuestiones, no teníamos trato. Nos dijimos tenemos que hacer algo porque el pueblo así no puede seguir. Y lo mismo le pasó a muchos otros vecinos.
P-¿Y el Centenario de Jacobacci cómo lo vive?
R-Como una oportunidad histórica y con mucho compromiso. Así como las generaciones pasadas tuvieron una visión de futuro que llevó a este pueblo a ser lo que es, creo que de aquí en adelante tenemos que redoblar esfuerzos y no perder las oportunidades que se nos van a presentar. Así como la llegada del ferrocarril hace cien años fue fundamental para el desarrollo, hoy el asfalto de la ruta 23 nos va a cambiar la vida. Sólo debemos estar preparados.
P-¿Cómo planifica el futuro desde el Municipio?
r-Con un ambicioso plan de obras que comienza en los próximos días con las red de cloacas, con la llegada de nuevas ofertas educativas para nuestros jóvenes, el impulso a las empresas locales para que puedan incrementar su producción y la búsqueda de capitales que se muestren interesados en invertir acá. Debemos ser muy eficientes en la gestión y buscar alternativas para seguir desarrollándonos como pueblo.
P-¿Y en lo institucional?
R-Vamos a actualizar la Carta Orgánica y a poner en funcionamiento las juntas vecinales. Estamos trabajando para que sea lo más pronto posible.
P-Desde su visión, ¿cómo está Jacobacci?
R-Hoy vivimos una situación crítica por la falta de trabajo y de viviendas. Con la crisis del campo se vino mucha gente a vivir al pueblo y no hay oportunidades para todos.
P-¿Eso es lo que más le preocupa?
R-Sí, y mucho. Porque hay mucha gente, sobre todo los jóvenes, queriendo acceder a un primer empleo y buscan hacerlo en un Estado que hoy está colapsado y no puede absorber más nada. Por eso necesitamos poner en marcha emprendimientos privados. El asfalto de la ruta nos los puede dar. Hay que buscar la llegada de nuevos emprendimientos y alentar a los que ya están a que hagan inversiones para expandirse. A pesar de todo vamos a ir mejorando. Soy optimista. Creo que se vienen épocas muy buenas.
P-¿Y el Municipio cómo está?
R-En una situación compleja. Hemos heredado un Municipio con mucha gente (tiene una planta funcional de casi 300 personas, es decir 3 veces más de lo que debería tener) y eso nos complica el pago de los sueldos y no nos permite avanzar como quisiéramos. Pero en los próximos días termina la veda invernal y las empresas del asfalto vuelven a trabajar y eso va a reactivar la economía. Teniendo que ir planificando que en no más de dos años hay que poner en marcha un plan de contención y de trabajo.
P-La principal actividad productiva como lo es la ganadería está viviendo una situación compleja, ¿cree que va a volver a ser el motor de la economía local y regional?
R-La producción se fue debilitando cada vez más y va a llevar su tiempo para que vuelva a ser lo que fue. Apuesto a la recuperación pero también soy consciente que va a ser lenta. Y eso nos obliga a buscar alternativas. Algunas las vamos a poder en marcha con el turismo, pero también debemos avanzar con la minería.
P-¿Cómo es la relación con la provincia y con Nación?
R-Trabajamos en conjunto Municipio, Provincia y Nación, en beneficios que redunden en nuestros vecinos. Hemos acordado que no habrá obras que vengan directamente al Municipio. Todo va a pasar por la provincia, como debe ser. No queremos hacer política partidaria, sino de Estado. Y esa es la forma.
P-¿Qué rescata de la comunidad?
R-Este pueblo después de lo que vivió, con las privatizaciones, la sequía sobre todo la ceniza, está preparado para generar muchas cosas nuevas. Hemos demostrado siempre, sobre todo en condiciones muy adversas, muchas ganas de vivir, de progresar, de pelearla y salir adelante. Es parte de nuestra esencia. Debemos estar orgullosos de ser jacobacinos.
P-¿Se siente acompañado por los vecinos?
R-Sí. Las instituciones, los vecinos quieren que salgamos adelante y eso me lo hacen saber. Es muy bueno y me llena de responsabilidades.
P-¿Cuál es el mensaje para las nuevas generaciones?
R-Se nos viene la ruta, las nuevas tecnologías, etc. No podemos permitir que esto nos haga perder los valores que tenemos como jacobaccinos, que son la amistad, la solidaridad, la familia, el acompañamiento, el trato del buen vecino que todavía se conserva y que nos ha permitido en situaciones extremas poder dejar las diferencias de lado y construir codo a codo. Creo que es el mejor legado que le podemos dejar a las futuras generaciones.
Datos
- “Hemos heredado un Municipio con mucha gente y eso nos complica el pago de los sueldos y no nos permite avanzar como quisiéramos”.
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