Manuel Belgrano retratado por Felipe Pigna
El historiador Felipe Pigna presentó en Bariloche su último libro, “Manuel Belgrano, el hombre del bicentenario”. En la charla referencias y acotaciones a acontecimientos contemporáneos trazaron esbozo a la vida de “una persona imprescindible”.
Profusión de datos históricos y trazos político sociales con alguna referencia contemporánea fueron ingredientes aportados por Felipe Pigna a la presentación de su libro “Manuel Belgrano, el hombre del bicentenario” en colmado salón del hotel Patagonia Sur, en Bariloche.
Iniciando contacto con el auditorio aludió a su particular vínculo con esta ciudad, que visita desde los 8 años cuando acompañaba a su padre, Gabriel Pigna, mánager de la Camerata Bariloche . Por “el cariño, los hermosos recuerdos, éste no es cualquier lugar”, sostuvo.
“Desde el agradecimiento”, definió a Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano como “una persona imprescindible, de aquellas destacadas por su generosidad, que actuó pensando en nosotros sin conocernos. Es de buenos hijos agradecer a los padres fundadores, término norteamericano más justo que el de héroe (o prócer), que habla de un adelantado a su tiempo”, evaluó. Atribuyó la cantidad de nombres con los que fue bautizado el patriota nacido en Buenos Aires el 3 de junio de 1770 a la costumbre de la época ante altos índices de mortalidad infantil, una manera de encomendar su salud. Precariedad que sorteó, aunque no pudieron hacerlo algunos de sus quince hermanos. La buena posición social familiar le permitió estudiar en Europa donde tomó contacto “con los ideales de la Revolución Francesa a través de Jacques Rousseau”, entre otros autores.
Brillante abogado, representó a su padre Domingo “acusado de un acto de corrupción, un defalco en la Aduana”. Demostrada su inocencia, su defensa generó “admiración dentro de la Corte y fue postulado como secretario del Consulado”, cargo que ejerció desde 1794, a los 23 años. De entonces perduran “páginas memorables” referidas a diversos ámbitos. Entre ellos, la industria, para la que recomienda “no exportar materia prima sino productos manufacturados. No cuero, si no zapatos. Por suerte hemos aprendido mucho”, ironizó Pigna.
Igualdad de derechos
Cuando el acceso a la educación estaba vedado para las mujeres, Manuel Belgrano incentivaba desde sus escritos el ejercicio del derecho y propugnaba su carácter gratuito y obligatorio, adelantándose a la Ley 1420, destacó Pigna. “Nadie con la cabeza más podrida que un censor”, agregó el historiador, aludiendo a los fundamentos de la época para negar la educación al género femenino: porque accederían “a pornografía”. Mencionó además a Olimpia de Gouges, filósofa política francesa autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, “feminista y abolicionista que fue guillotinada”.
Trazos históricos
El panorama sociopolítico en el que Pigna ubicó al “arquitecto de la Revolución de Mayo” incluyó referencias a la monarquía, a Bernardino Rivadavia, José de San Martín, al “personaje de novela” Gregorio Aráoz de Lamadrid, el éxodo Jujeño que emprendieran pueblo y Ejército del Norte hacia Tucumán en 1812, las campañas al Paraguay y del Norte, y el acto de rebeldía que representó la creación e izamiento de la bandera, entre muchas otras. Hechos históricos “mal contados por gente que desvaloriza nuestro pasado, señalando que estuvo todo mal para justificar acciones presentes”, consideró.
Manuel Belgrano accedió a la función pública “rico, y se va pobre. Los 40.000 pesos oro otorgados por la Asamblea del año XIII que donara para la construcción de cuatro escuelas fueron apropiados, desaparecieron en el rubro rentas generales. Fueron construidas en 2005 pero sin ese legado. Belgrano “muere sin ver concretado su sueño. Nadie tiene que morir pobre. Si uno quiere, es fácil. Honestidad brutal, diría Calamaro. Litiga hasta último momento, hasta el 20 de junio del 20”. Que sus últimas palabras hayan sido “ay Patria mía” hablan “del contexto, con tres gobernadores de Buenos Aires”. Panorama considerado “el más caótico de la historia, hasta 2001…” que deparó cinco presidentes, añadió.
“Es de buenos hijos agradecer a los padres fundadores, término norteamericano más justo que el de héroe (o prócer), que habla de un adelantado a su tiempo”
Felipe Pigna
Anécdotas
En un colegio de Rafael Castillo, al que asisten chicos considerados “de alto riesgo, ¿de alto riesgo para quién?”, inquirió Pigna, “les hablaba a los alumnos de cuarto grado de la época colonial: no había agua, asfalto, luz. Como ahora, respondió uno de ellos”.
En una escuela en Chaco dibujaban en hojas de papel “usadas” donadas por una empresa papelera. “Una casa, la selva, cada elemento con un número. Consultado su autor sobre qué significaba el número, respondió: son los colores”.
Datos
- “Es de buenos hijos agradecer a los padres fundadores, término norteamericano más justo que el de héroe (o prócer), que habla de un adelantado a su tiempo”
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios