Congreso y democracia
La penosa situación parlamentaria demuestra que el Congreso de la Nación no puede ser ni el Luna Park ni una escribanía donde se oficialicen arreglos previos. Son los ciudadanos quienes han enviado a sus representantes a debatir las leyes mediante su voto. El énfasis es en la palabra representación . En la versión argentina de la democracia los legisladores creen que están sentados para decidir que conviene o hay que hacer. En democracias mas evolucionadas diputados y senadores tienen sistemas para escuchar que opinan sus votantes (telefónicos, por ejemplo). Es por ello que antes de entrar al recinto, el diputado o senadora sabe que una ley en particular tiene tantos de sus electores a favor y tantos en contra. Por supuesto, puede votar como quiera, pero si lo hace contra la corriente de la opinión general de sus representados se asegura que no lo o la voten en las próximas elecciones. Alexis de Toqueville decía que la democracia era la tiranía de las mayorías, y quizá tuviese razón. Pero si no nos gusta la idea general, saquemos la chapita de la puerta, y llamémosla por otro nombre. Porque democracia no es.
Leonardo Peusner
DNI 571871
La penosa situación parlamentaria demuestra que el Congreso de la Nación no puede ser ni el Luna Park ni una escribanía donde se oficialicen arreglos previos. Son los ciudadanos quienes han enviado a sus representantes a debatir las leyes mediante su voto. El énfasis es en la palabra representación . En la versión argentina de la democracia los legisladores creen que están sentados para decidir que conviene o hay que hacer. En democracias mas evolucionadas diputados y senadores tienen sistemas para escuchar que opinan sus votantes (telefónicos, por ejemplo). Es por ello que antes de entrar al recinto, el diputado o senadora sabe que una ley en particular tiene tantos de sus electores a favor y tantos en contra. Por supuesto, puede votar como quiera, pero si lo hace contra la corriente de la opinión general de sus representados se asegura que no lo o la voten en las próximas elecciones. Alexis de Toqueville decía que la democracia era la tiranía de las mayorías, y quizá tuviese razón. Pero si no nos gusta la idea general, saquemos la chapita de la puerta, y llamémosla por otro nombre. Porque democracia no es.
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