Las bardas de Plottier, el paraíso para los deportistas solitarios

El sector noroeste de la localidad atrae a corredores por sus paisajes y la inexistencia de caminos demarcados. Una alternativa para quienes buscan recorrer nuevos senderos agrestes.

En medio de la agreste barda, entre alpatacos y jarillales, la silueta de un hombre trotando se recorta sobre una anaranjada ladera. Todo hace pensar que se trata de un espejismo, una ilusión óptica fomentada por el sol incandescente, pero no lo es. El sector oeste de las bardas de Plottier se convirtió hace poco más de un año en el área escogida por los deportistas que buscan el desafío de correr a campo traviesa sin el ruido de las ciudades o los senderos demarcados por otras personas.

Ya sea bien temprano por la mañana o cuando el sol deja de calcinar la piel, la calle Roca se nutre de deportistas que se perfilan hacia el norte. El camino continúa al oeste, hacia la zona petrolera en donde algunos años atrás se incendió un pozo gasífero.

Una picada serpenteante marca el camino final a un improvisado estacionamiento en donde los deportistas extremos dejan sus autos para emprender el desafío de correr por una zona de bardas sin demarcar, en donde cada corredor marca con sus pies su propio camino.

“Lo que me atrae a venir acá es que yo misma voy haciendo mi camino, nadie marcó el camino antes y cada vez que vengo hago un nuevo camino, más desafiante o más fácil, según el día que tenga”, cuenta Judith, una vecina de Plottier que en las tardes aprovecha además para llevar a su perro.

Para algunos corredores los trayectos escogidos son por la gran subida que se destaca al sector oeste, para luego descender rápidamente. Un camino que toma entre media y una hora. Pero para otros deportistas más exigentes la travesía va mucho más allá.

“Hoy hice ocho kilómetros en total porque voy por la ladera hacia el este, hasta unos dos kilómetros en donde subo hasta la parte de meseta, arriba del todo. De allí hago un par de kilómetros más y bajo para completar el recorrido”, explica Laura Campos, una de las corredoras que durante los fines de semana forma parte de los grupos de entrenamiento que se asentaron en este sector de bardas altas y rojizas que poco se parece a las que enarbolan el alto capitalino.

Una vez que se abandona el improvisado estacionamiento el único sonido que acompaña a estos corredores es el rebote del viento en las salientes de las bardas y el silbido que produce al colarse entre las ramas de los alpatacos.

Muchos de los usuarios del sector que se extiende por más de seis kilómetros de frente viven en los barrios del norte de Plottier, como son los planes 107 y 109 Viviendas, pero como deja en evidencia el estacionamiento improvisado, son muchos los corredores que también llegan desde otros barrios.

“Vivo en el barrio Giachino, me queda más cerca el patinódromo o la pista de atletismo y el paseo costero pero prefiero venir acá”, contó Darío mientras elongaba un poco las piernas.

Los fines de semana el sector se nutre de más deportistas que nunca. “Los sábados generalmente vienen los grupos de gente que como yo corremos siempre, pero además vienen otros grupos que son de entrenamiento y que han escogido este lugar para entrenarse porque no está tan saturado como Neuquén”, contó Laura.

A los corredores se suman en esas jornadas los ciclistas, que aprovechan las marcadas bardas para practicar, y en la zona del extremo oeste es usual ver a los motociclistas que entrenan para los torneos de enduro.

“Los fines de semanas, como tenemos más tiempo venimos a hacer un recorrido mucho más largo. Pero incluso hay gente que viene con su familia y mientras alguno hace deportes los nenes juegan y el resto toma mates”, contó Judith, una joven que desde hace más de cuatro años que adoptó la zona de bardas de Plottier para sus actividades deportivas.

Un camión en el paraíso

“Lástima que últimamente estamos viendo muchos camiones que están sacando áridos del extremo oeste de la barda”, contó Yohana, otra usuaria habitual del sector.

La mujer detalló que “es una empresa de la zona, conocida, pero me preocupa mucho porque no sólo pasan con los camiones por esta zona tan linda, sino que están sacando bateas y bateas de arena del pie de barda y eso es un peligro para la gente que vive hacia abajo”.

Así como Yohana reveló que a través de una asociación ambientalista de Plottier se está buscando frenar la extracción de tierras de la zona de bardas, hace dos años otro grupo de vecinos presentó un proyecto para que toda el área sea declarada como un parque natural y patrimonio de la humanidad.

La iniciativa, que tuvo su paso por el Concejo Deliberante, contó con el respaldo de la firma de más de 2.400 vecinos, quienes buscaban que con la declaración de interés no sólo se preserve ese sector de bardas, sino que también se frene la actividad de canteras y basurales.

Lo cierto es que todo el sector utilizado por los deportistas es de propiedad privada. La lonja de tierras que va desde el pie de barda hasta la meseta es, desde los orígenes de Plottier como municipio, propiedad de la familia Patrón Costa de Cornejo a quienes el municipio ha intentado expropiarle varios sectores.

A pesar de la soledad que impera en el sector, los corredores aseguran que no se han registrado robos, aunque de igual modo toman sus recaudos.

“Vengo hace cuatro años unas tres veces por semana. En el último año se notó que está viniendo más gente y grupos de corredores”,

aseguró Yohana, una joven que escogió la zona desde que se mudó a Plottier.

“Salí una vez en Parque Norte pero no me gusta, prefiero venir acá. Igual cuando vengo sola traigo gas pimienta por las dudas”,

contó Laura Campos, una vecina de Plottier que corre por la zona.

“Acá hay 10.000 caminos posibles, es bien agreste la barda y no hay una senda marcada como en Neuquén que ya tenés un camino”,

explicó Judith, una corredora que aprovecha para pasear a su perro.

El equipamiento para desafiar al desierto

Correr por fuera de un circuito obliga a los deportistas a contar con una serie de equipamientos indispensables. Lo que sin dudas ningún corredor que busque abrirse camino por las bardas puede olvidarse son las cantimploras con agua.

Para ello es recomendable utilizar un cinturón especial en el que se las coloca, ya que llevarlas en las manos, como suele verse en circuitos aeróbicos, no es recomendado para las travesías campo a traviesa. Esto se debe a que en caso de un tropezón el corredor necesitará tener sus manos libres para evitar caer al piso o incluso desbarrancarse.

Para aquellos corredores que gustan de realizar varios kilómetros la falta de iluminación los obligará a utilizar un reloj con el que puedan calcular el tiempo que les tomará regresar al punto de partida. Es que si el atardecer los atrapa la falta de iluminación artificial que caracteriza estas zonas les complicará el regreso.

Precisamente para ello es que los más arriesgados optan por incorporar a su kit de entrenamiento una pequeña linterna que se monta sobre la cabeza, con la cual pueden regresar más allá del

atardecer.

La zona desde donde parten los corredores en Plottier está plagada de perros abandonados que son alimentados por los mismos deportistas que pasan por allí.

separan el centro de la localidad de la zona en donde los corredores dejan sus vehículos para comenzar con su actividad física.

4.900 metros

Datos

A pesar de la soledad que impera en el sector, los corredores aseguran que no se han registrado robos, aunque de igual modo toman sus recaudos.
“Vengo hace cuatro años unas tres veces por semana. En el último año se notó que está viniendo más gente y grupos de corredores”,
“Salí una vez en Parque Norte pero no me gusta, prefiero venir acá. Igual cuando vengo sola traigo gas pimienta por las dudas”,
“Acá hay 10.000 caminos posibles, es bien agreste la barda y no hay una senda marcada como en Neuquén que ya tenés un camino”,
La zona desde donde parten los corredores en Plottier está plagada de perros abandonados que son alimentados por los mismos deportistas que pasan por allí.

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