Ruidos en la coalición oficial: ¿cuál es el rumbo de Cambiemos?

Al debate interno por la suba en las tarifas impulsado por la UCR y Carrió se sumó la salida anticipada de Monzó del Congreso. Los desafíos para el año electoral.

Redacción

Por Redacción

Si la reforma previsional del año pasado fue la primera prueba fuerte para el poder del gobierno de Mauricio Macri en la pulseada con la oposición, la situación con las tarifas parece haber disparado además la primera gran prueba para Cambiemos hacia el interior: la interna, que tiene su último episodio en la salida anticipada de Emilio Monzó del Congreso, amenaza con intensificarse de aquí a las elecciones del 2019 en la definición de candidatos y espacios de poder en el Ejecutivo. Una discusión que resulta más evidente en la Provincia de Buenos Aires y Capital, pero se proyecta ya en los distritos donde Cambiemos sueña con desbancar al peronismo.

En marzo, con la conocida fórmula de la humildad (“si la gente así lo cree”) Macri confirmó que irá por la reelección. En la Rosada ya venían, poco antes, confirmando ante cada consulta que tanto el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, como la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal irían por la suya. Desde entonces, la discusión electoral parece haberse adelantado.

La acción de Elisa Carrió y de la UCR pareció coordinada. En la misma semana que la jefa de la CC presentó ante la Cámara de Diputados un pedido de informe al jefe de Gabinete, Marcos Peña, sobre la aplicación de los aumentos de las tarifas de los servicios públicos y el control a las empresas, el radicalismo presentó ante el Ejecutivo una propuesta para morigerar el impacto de los aumentos. En esas dos patas de Cambiemos hay una preocupación puntual, respaldada además por encuestas: la imagen del gobierno cae en el sector que supo ser su principal activo electoral, la clase media.

Entre los más duros de la mesa chica, la actitud de los aliados –en medio de la ofensiva opositora– no gustó nada. Y la evaluación de las motivaciones fue otra: empezaron –sostienen– las presiones por las candidaturas y espacios de decisión.

En diciembre, la UCR eligió como titular a su figura de mayor peso territorial: el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo. Una decisión respaldada por los otros dos gobernadores que tiene el radicalismo, Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes). El radicalismo suma 3 de las 5 gobernaciones en manos de Cambiemos, y más de 400 intendencias, y sin embargo –se quejan en la UCR–, se perfilan más como meros ejecutores operativos en el Congreso Nacional, que pieza clave en la toma de decisiones.

En su Comité Nacional a principios de mes, la UCR reclamó, en la voz de Cornejo, “trato igualitario” dentro de Cambiemos. Ya había planteado la necesidad de que quien acompañe a Macri como vice en 2019 sea un radical (no se descartó a él mismo) y de que el radicalismo influya más en la agenda del Ejecutivo. “Habría que preguntarle a Cornejo cuántos del PRO tiene ahí en el gabinete de Mendoza”, retruca una fuente de la Rosada.

En la provincia de Buenos Aires, la UCR ya está en estado de alerta. El actual vice de Vidal es el radical Daniel Salvador, hombre de bajísimo perfil; una fórmula que buscan repetir. Los PRO más puros ya empiezan a dar muestras de endurecimiento y “agitan” que la gobernadora, la política con mejor imagen de todo el país, debe estar acompañada por alguien de su equipo de gobierno.

En Capital la situación es bastante más incierta, dado que Cambiemos no fue allí como marca: el PRO y la CC fueron juntos, con el acompañamiento de algunos nombres propios del radicalismo, pero orgánicamente la UCR acompañó a Martín Lousteau. El macrismo no quiere internas, algo que viene pidiendo Lousteau hace años, sino listas únicas en todos los distritos que sea posible, y así lo da a entender el presidente del PRO, Humberto Schiavoni, sobre todo donde hay candidatos evidentes, como Vidal y Larreta.

Pero hay provincias, fundamentalmente gobernadas por el peronismo, donde no hay candidatos intocables y donde la discusión será más dura. Tal es el caso de Entre Ríos, La Rioja, Santa Fe, pero sobre todo de Mendoza (Cornejo no tiene reelección), donde ya suenan Julio Cobos y el ministro de Economía local, Martín Kerchne, y Córdoba, donde ya se enfrentan los radicales Mario Negri y Ramón Mestre, y pelea también Héctor Baldasi del Pro. Falta, esto recién empieza.

“Cambiemos está cada vez más firme. Con orgullo podemos decir que es el espacio político más importante de la Argentina”.

Rogelio Frigerio,

ministro del Interior

En esas dos patas de Cambiemos hay una preocupación puntual, respaldada además por encuestas: la imagen del gobierno cae en la clase media.

En diciembre, el radicalismo eligió como su titular a su figura de mayor peso territorial: el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo.

Monzó, una pieza clave en el Congreso

En medio de la tensión por las tarifas, emergió un frente que estaba abierto en segundo plano. Emilio Monzó, la principal pata peronista en Cambiemos, anticipó que deja Diputados en 2019. Con Macri en el poder, perdió terreno ante Peña y quedó fuera de la mesa chica. Era partidario de ampliar la alianza al peronismo. “Lo vamos a extrañar”, dice el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, que ríe cuando se le pregunta si es el “último peronista” de Cambiemos: “Cambiemos se origina en la afluencia de gente de distintos espacios políticos, esa impronta va a seguir, es la esencia de nuestro espacio”, asegura. En el Ejecutivo creen que si Monzó buscó despertar respaldo fue inefectivo y un error: a año y medio del recambio, el gobierno ve herido a su principal articulador con la oposición en el Congreso.

Wisky: “Las tensiones son necesarias”

El diputado Sergio Wisky (Pro) suena en Cambiemos como posible candidato a gobernador de Río Negro.

P- ¿Le falta a Cambiemos pasar de coalición electoral a fuerza de gobierno? El Pro domina.

R- No, para mí es una fuerza de gobierno, con una dinámica nueva, en un escenario político diferente a lo clásico, donde los partidos eran más verticalistas. Las patas son Coalición Cívica, Radicalismo y Pro; unos dominan por presencias personales muy importantes, otros por presencia territorial importante, y otros dominan por el ejercicio del hacer, que es el Pro. Las tensiones son necesarias para encontrar soluciones y construir poder día a día.

P- Se va Monzó, que siempre abogó por ampliar Cambiemos al peronismo. ¿La amplitud sigue siendo el espíritu?

R- Sí, siempre es así. Es un espacio poroso, por eso permite ingresar y salir, es parte de este dinamismo. En Río Negro, nosotros arrancamos Pro y radicalismo y ahora ingresa el ARI, pero seguimos abiertos a probables alianzas de otros sectores que son necesarios, si esa construcción se da, no queremos hacerlo contra natura.

P- Se habla de Weretilneck como senador de Cambiemos 2019.

R- Siempre estamos abiertos a poder trabajar con el partido del gobernador, si así se acuerda en el espacio y si está también la voluntad del otro lado. Las voluntades se ven en el hacer, no en el decir. Lo vamos a ver después de junio.

P- ¿Prevé internas o listas de unidad?

R- Las listas de unidad se dan donde hay liderazgos definidos. Donde haya liderazgos competitivos la solución va a ser la interna. Pero si hay liderazgos muy consolidados, es un desgaste innecesario las PASO. Hay que tener adultez dirigencial enorme y ver cuando uno capaz que no es el indicado.

“En Río Negro, nosotros arrancamos con Pro y radicalismo y ahora ingresa el ARI, pero seguimos abiertos a probables alianzas”.

Quiroga: “La UCR es un partido del poder”

“Yo no soy candidato a nada… todavía. Tengo un mandato, tengo que terminar mi gestión, donde lo mejor está por venir. Esto, más presidir Cambiemos me lleva mucho tiempo. Lo vamos a analizar, sin prejuicios y sin obsesión personal. Creo que hay que abrir la discusión, no hay que tener prejuicios. La única condición es que el que sea se sienta oficialista”, dice el intendente de Neuquén, Horacio Quiroga, cuando se le pregunta si peleará la gobernación.

P- ¿Se abriría el espacio al gobernador y al MPN?

R- Pero si yo mismo lo he invitado al gobernador a que venga a Cambiemos si se siente oficialista. Una de las formas que tiene de dar una prueba de amor al gobierno nacional, si así lo siente, es que haga las elecciones a gobernador el mismo día que las del presidente. Es una persona decente, pero está en una encrucijada. Él es de River y quiere hinchar por Boca.

P- Como radical, ¿se siente parte de una fuerza de gobierno o se sienten socios de menor peso en Cambiemos? En el comité nacional de la UCR se pidió igualdad de condiciones con el Pro.

R- Nosotros hemos decidido participar de una herramienta, la nave nodriza, que se llama Cambiemos. Es una herramienta electoral pero también una herramienta de gobierno. El que no se sienta parte de esto no puede estar en Cambiemos. El radicalismo tiene que ser un partido del poder: lo fuimos con Alfonsín, con De la Rúa, más allá de los resultados, y lo estamos siendo con Cambiemos. Obviamente con los debates internos que corresponden, el gradualismo ha sido producto de esos debates, atenuar el nuevo régimen previsional también. Esas decisiones tuvieron que ver con la discusión dentro de Cambiemos. Pero también hay una responsabilidad indelegable, la del presidente, que elige su equipo y quiénes son los ejecutores.

“Una prueba de amor al gobierno nacional es que Gutiérrez haga la elección a gobernador el mismo día que las del presidente”.

archivo

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“Cambiemos está cada vez más firme. Con orgullo podemos decir que es el espacio político más importante de la Argentina”.
En esas dos patas de Cambiemos hay una preocupación puntual, respaldada además por encuestas: la imagen del gobierno cae en la clase media.
En diciembre, el radicalismo eligió como su titular a su figura de mayor peso territorial: el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo.
“En Río Negro, nosotros arrancamos con Pro y radicalismo y ahora ingresa el ARI, pero seguimos abiertos a probables alianzas”.
“Una prueba de amor al gobierno nacional es que Gutiérrez haga la elección a gobernador el mismo día que las del presidente”.

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