El derrame del petrolero «Erika» tiñe las playas de la costa occidental francesa

La contaminación se desplaza, mientras crecen los cuestionamientos

Brest, Francia (dpa/EFE).- La marea negra causada por el naufragio del petrolero «Erika» ante la costa francesa hace dos semanas, sumada a los fuertes vientos del temporal que azota actualmente a varios países de Europa, tiñó de ese color las playas de la costa occidental francesa.

En las regiones de Bretaña, Loira Atlántico y Vandea, así como en las islas situadas frente a sus costas, muchas playas turísticas se vieron afectadas por este derrame.

Unas 10.000 aves marinas resultaron contaminadas, según las estimaciones de trabajadores ecologistas.

«En doce días encontramos tantas aves como en tres meses cuando sucedió la tragedia del Amoco Cádiz, en 1978», afirmó un colaborador de la organización francesa de protección de aves LPO.

Un helicóptero que estuvo haciendo un vuelo de reconocimiento detectó manchas de uno a cuatro metros de diámetro en una zona de 10 kilómetros por 15 situada al sur de la isla, y los expertos calculan que el petróleo entrará en el estuario del Loira en las próximas horas.

Los ecologistas se esfuerzan en este momento por limpiar las playas de la pegajosa masa negra que las cubre. «Podemos viajar a Marte, pero todavía limpiamos una marea negra con pala y balde», se quejó uno de los colaboradores en una entrevista televisiva.

El trabajo de los voluntarios se asemeja a una quijotesca lucha contra los molinos de viento, ya que continuamente las olas traen nuevas masas de petróleo a la costa.

La televisión francesa mostró tomas aéreas de una extensa playa en la isla bretona de Belle Ile, saturada de gruesos fragmentos de petróleo de hasta 50 centímetros de altura.

Los expertos parten sin embargo del supuesto de que no se producirá una marea negra completa, en forma de «alfombra» compacta de petróleo. Los vientos huracanados, que se estima seguirán azotando la región también los próximos días, presionan los fragmentos de petróleo haciéndolos internarse aún más en la costa.

Las barreras de contención previstas no pudieron ser emplazadas los pasados días debido a los fuertes vientos y a las olas de hasta siete metros de altura.

El clima cambiante y tormentoso también hace muy difícil predecir el curso que tomará la marea negra en el futuro. «Si la cosa sigue así estaremos ocupados con esto durante meses», sostuvo un experto.

Aún no está claro qué sucede con las casi 20.000 toneladas de combustible que todavía permanecen dentro del buque siniestrado, a 120 metros de profundidad.

Para que pueda bombearse el petróleo debería primero ser calentado, procedimiento costoso y prolongado que en 1980, en circunstancias similares debido al hundimiento frente a la costa bretona del petrolero «Tanio», demandó más de 440 días. En una carrera contra el tiempo, embarcaciones especiales francesas y de otros países lograron antes de Navidad bombear alrededor de una décima parte de las 12.000 toneladas de combustible derramado en altamar.

Sin embargo, el clima adverso hizo que la mayor parte del tiempo estuvieran prácticamente con las manos atadas.


Brest, Francia (dpa/EFE).- La marea negra causada por el naufragio del petrolero "Erika" ante la costa francesa hace dos semanas, sumada a los fuertes vientos del temporal que azota actualmente a varios países de Europa, tiñó de ese color las playas de la costa occidental francesa.

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