Neuquén: La historia de un siglo

En los 70 se intensificó la explotación del petróleo y gas. Este perfil productivo se consolidó diez años más tarde. Pero en los '90, el modelo entró en crisis.

A partir de la llamada Conquista del Desierto y la constitución del Estado argentino desde 1880, se inició un proceso en el que se desplegó un conjunto de actividades tendientes, en última instancia, a facilitar el desenvolvimiento de la economía agroexportadora y su articulación al mercado mundial. Con la creación de los territorios nacionales en 1884, la Patagonia quedó incorporada al concierto nacional.

El territorio del Neuquén tiene características geofísicas menos aptas que las de la Pampa Húmeda para la agricultura y la ganadería, debido a eso la ocupación se efectuó con fines geopolíticos más que económicos. Así surgieron San Martín de los Andes, Junín de los Andes y Las Lajas a partir de asentamientos militares y en 1887 nació Chos Malal, capital del territorio hasta 1904. Las primeras actividades productivas generadas en el territorio se orientaron fundamentalmente hacia Chile, recién entre 1920-1950 se asistió a la incorporación de la economía local al mercado nacional, con una desigual integración espacial.

La zona norte, orientada a la ganadería y a la agricultura de subsistencia, concentró la mayoría de la población, que en 1895 era de 14.517 habitantes para el total del territorio. La zona sur y centro, dedicada a la ganadería intensiva, se convirtió en la primera región dinámica del territorio con inserción en el mercado chileno.

El centro político del territorio se trasladó a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén en 1904. La extensión del ferrocarril -1902- al actual Neuquén favoreció el contacto directo y regular con la Pampa Húmeda.

El Departamento Confluencia cobró mayor dinamismo al iniciarse en 1918 la explotación petrolera en Plaza Huincul, actividad que se sumó a la incipiente producción frutihortícola. Con ello se aceleró el proceso de integración al mercado nacional con un recurso complementario al modelo hegemónico.

El lento poblamiento y el escaso desarrollo económico-social del Neuquén durante la primera mitad del siglo, no se modificaron sustancialmente con el cambio de status político jurídico en 1955. La situación general de la provincia, a mediados de la década del sesenta, la ubicó entre las de mayor atraso del país por los años índices de analfabetismo, mortalidad infantil, falta de infraestructura en comunicaciones, vivienda, salud y educación.

En la década del 70 se intensificó la explotación de petróleo y gas con el nuevo yacimiento de Rincón de los Sauces y la construcción y puesta en funcionamiento de grandes emprendimientos hidroeléctricos, como el complejo Chocón-Cerros Colorados. De este modo se comenzó a definir el perfil económico neuquino como exportador de energía. Los beneficios de estos recursos explotados por el Estado nacional retomaron en parte -como regalías- a la provincia, provocando efectos multiplicadores en las actividades terciarias y generando empleo. Sin embargo no modificaron sustancialmente la estructura productiva local, al fracasar los proyectos industriales -elaborados por el Consejo Federal de Inversiones- que posibilitaban incorporar a los recursos valor agregado en la región. Este perfil productivo se consolidó en los '80, al orientarse los ingresos de las regalías a la obra pública en respuesta a las demandas que el explosivo crecimiento demográfico trajo aparejadas. Se construyeron planes masivos de viviendas y se destinaron partidas a salud y educación. Simultáneamente se incrementó el empleo público.

Este modelo entró en crisis en los '90, en consonancia con el plan nacional de ajuste. En Neuquén las privatizaciones de YPF, Gas del Estado e Hidronor provocaron una marcada reducción del plantel de trabajadores y de las empresas contratistas vinculadas con las mismas. En el sector laboral hidrocarburífero se dio la expulsión de mano de obra, seguida de un efímero intento de reinserción, que condujo al desempleo, subempleo y emigraciones. Por su parte, el gobierno provincial materializó una política de ajuste.

La crisis ocupacional puso de manifiesto la imperiosa necesidad de promover un cambio en la estructura económica. A la luz de los conflictos sociales y de la crítica situación de las ciudades petroleras -Cutral Co, Plaza Huincul- se evidenció la imposibilidad de continuar con el modelo basado en el «oro negro». En este contexto el Estado propició la reorientación hacia la tierra como una salida a la crisis.

La propuesta agrícola-forestal y agroindustrial -Neuquén 2020- se vio reforzada por el limitado horizonte de las reservas de gas que no superan los 20 años y las de petróleo que no sobrepasan los 10 años. La misma consideró como objetivo central el desarrollo sustentable con equidad social, a partir del uso racional de los recursos naturales. Se articularon dos escenarios: por un lado, el turismo, la energía y la minería y por otro, la industria, el comercio y los servicios.

La comercialización de la producción hacia el sudeste asiático, potencial consumidor, se efectuaría por Chile, la concreción del Trasandino del Sur se constituiría en soporte para el flujo de mercaderías dentro del Mercosur y vinculando así a los dos océanos. Asimismo, se pretendió sortear las trabas de la estructura político-institucional basada en los municipios modificándola con la creación de microrregiones, promocionadas para atraer inversiones en corporaciones nacionales e internacionales.


A partir de la llamada Conquista del Desierto y la constitución del Estado argentino desde 1880, se inició un proceso en el que se desplegó un conjunto de actividades tendientes, en última instancia, a facilitar el desenvolvimiento de la economía agroexportadora y su articulación al mercado mundial. Con la creación de los territorios nacionales en 1884, la Patagonia quedó incorporada al concierto nacional.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora