A la mesa con Stark

El reconocido diseñador francés, responsable del Alan Faena Hotel, se armó su propio restaurante, Ma Cocotte, en la zona del Mercado de Pulgas de París. Su pequeño gran lujo.



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Cada uno de los sillones, todos distintos, fue elegido por el propio Stark entre sus vecinos, los puesteros del Mercado de Pulgas.

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Adentro, la sala principal, con sus sillas mezcladas que le dan el toque especial.

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La cocina a la vista frente a la larguísima mesa central: los comensales comparten el momento del almuerzo, aun sin conocerse.

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“Ma Cocotte es como un bol gigante de 1.000 m² donde se puede tomar un vino o un chocolate caliente, en el que la arquitectura y el diseño no tienen importancia alguna. Lo que cuenta es tener un espacio en el que soñar y convivir cuando se viene al mercado de las pulgas”.

Philippe Stark, el reconocido diseñador francés, creador de algunos de los objetos más emblemáticos de los noventa y responsable del la forma y la decoración del Alan Faena Hotel de Buenos Aires, quería eso: un lugar donde sentarse y comer cada vez que iba con su mujer Jasmine a esa zona de las afueras de París. A Stark, el Mercado de Pulgas le recordaba sus días de niñez, cuando su padre, diseñador de aviones, lo llevaba a ese lugar.

Muchos años después, Philippe miraba, con algo de celos, a los puesteros que, una vez terminada la venta, sacaban una mesa y compartían un champagne.

Junto a su mujer, pensaron que la mejor solución era comprarse un puesto para poder disfrutar de ese momento de calma y alegría junto a sus amigos. Pero los organizadores del Mercado de Pulgas le hicieron una propuesta más ambiciosa: ¿por qué no montar directamente un restaurante para que todos puedan ir a comer y a divertirse? El lugar, Le Pavillon de Lièrre, en el sector de Paul Bert y Serpette, era ideal. Y Stark, claro, aceptó.

Hay sueños que cuestan caros pero que valen la pena.

Con su sello y con muebles comprados justamente en el mercado de Pulgas, Stark armó “Ma Cocotte “, con capacidad para 250 comensales.

Desde el exterior, “Ma Cocotte” asemeja a una sólida y clásica, aunque muy chic, cantina. Pero adentro, el sello de Stark está presente en cada detalle. Eligió uno a uno los muebles y, pese al eclecticismo, hay una armonía notable. Phillippe y su mujer Jasmine tienen ahora su propio lugar en el que comer cada vez que están a París y quieren visitar el Mercado de Pulgas. Ya no miran con celos a los marchantes. Ahora son ellos los anfitriones.

Las baldosas también fueron especialmente buscadas para el lugar.

La vista exterior de

Ma Cocotte, con su galería y su terraza,

los dos lugares favoritos de los comensales.


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