A un año de un nuevo YPF

Por Redacción

JORGE SAPAG (*)

La argentinización del 51% de YPF SA, producida hace un año, significó para la Argentina dejar de considerar los hidrocarburos como mercancías e implicó redefinirlos como recursos estratégicos para el país, en total sintonía con los precursores en la actividad, como es el caso del general Enrique Mosconi y para nosotros los neuquinos del Ing. Enrique Cánepa, descubridor del Pozo Nº1 en Plaza Huincul en 1918. Ése fue el fundamento de la decisión de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, de devolver al Estado argentino y a las provincias el manejo de uno de sus principales recursos, lo cual constituyó la herramienta ideal para frenar la grave declinación de la producción y de las reservas que amenaza el abastecimiento energético. Además, la recuperación de la producción supondrá comenzar a sustituir la importación de combustibles y garantizar el equilibro de la balanza de pagos de la república. Como consecuencia beneficiosa y parte de un círculo virtuoso, además de generar más trabajo en el país, el aumento de la producción en hidrocarburos impactará de manera favorable en las economías de las provincias productoras a través de trabajo, de las regalías y del progreso. Neuquén logró así también una histórica participación accionaria del 10,20% en el capital de la empresa y las demás provincias otro 14,80% del total accionario. Para el Estado neuquino esta nueva situación representa una bisagra en la historia de la actividad del gas y del petróleo de la provincia y del país, inédita desde la reforma de la Constitución en 1994 y de la sanción de la llamada ley corta –26741– en el 2006. En estos doce meses se ha recuperado la actividad en todo el país y en la provincia y, fundamentalmente, se han cambiado las expectativas. En un presente de desafíos, caracterizado por la mayor actividad económica del país en todos los campos –agropecuaria, industrial, comercial y de servicios–, se detuvo la declinación en la producción de petróleo, se aminoró la del gas y estamos sembrando para recuperar la producción. Esta siembra no es sólo una metáfora: lo estamos haciendo con esfuerzos sostenidos en los yacimientos convencionales y no convencionales, que tienen en la actualidad un considerable desarrollo. Este hecho, repito, es histórico y fundacional de una nueva era en una actividad tan sensible para los intereses de todos los neuquinos. Recordemos que las regalías y los impuestos provinciales que se derivan de esta actividad nutren más del 60% del presupuesto provincial que atiende los servicios esenciales del Estado: educación, seguridad, salud, desarrollo social, deportes, cultura, viviendas, obras públicas, más trabajo para todos, más dignidad para los habitantes de esta tierra. Esto se traducirá en proyectos de desarrollo en el sector primario –agropecuario, acuicultura, forestación–, en industria y en turismo, que servirán para continuar con la diversificación de la actividad productiva neuquina, una meta en la que desde hace años estamos empeñados. Es que la riqueza del subsuelo debe extraerse racional y sustentablemente para convertirse, sobre el territorio, en derechos sociales satisfechos: mejor calidad de vida e igualdad de oportunidades para todos, a quienes pertenecen a esta generación y a las venideras. En Neuquén, en el 2008 tuvimos la posibilidad de discutir con la representación parlamentaria de todo el arco político neuquino, la ley 2615, que significó una inyección de recursos para la provincia en momentos de una aguda crisis financiera internacional. En una coyuntura de estrechez, pudimos diseñar una política anticíclica que se tradujo en la realización de más de mil obras de infraestructura en todas las localidades y parajes de la provincia, merced a un novedoso sistema de distribución de esos recursos. Además de lo señalado, en este primer año desde la reestatización del 51% de YPF, la producción de petróleo no convencional de Neuquén ya alcanza los 800 metros cúbicos por día y representa el 5% del total provincial, mientras que la producción de gas no convencional es de 5,5 millones de metros cúbicos por día y representa el 11%. Con esto comenzamos a reemplazar la caída de la producción por envejecimiento de los yacimientos convencionales. El desarrollo de estos nuevos yacimientos resulta estratégico, al punto que, por ejemplo, en los Estados Unidos durante la primera presidencia de Barack Obama significó la creación de un millón de puestos de trabajo y reemplazar importaciones de Oriente y otros países. A la fecha, en nuestra provincia se han perforado 140 pozos en arenas compactas (tight) y 101 en arcillas (shale). En las 54 uniones transitorias de empresas de primer nivel desarrolladas en las áreas de la empresa estatal Gas y Petróleo de Neuquén, con la que se asociaron, se tienen planes de inversión superiores a los 750 millones de dólares, de los cuales más del 50% ya fueron ejecutados. Esta situación significa la recuperación de una presencia empresaria que no ocurría hace años en la cuenca. Es necesario tener presente que para revertir la caída de la producción debemos generar un programa de inversiones en exploración y desarrollo de todos los horizontes geológicos y la intensificación de los procesos de recuperación terciaria. En todo caso, es cuestión de inversión y de tiempo, no es algo que se haga de la noche a la mañana. Comprendo la ansiedad en ver resultados, pero es importante tener paciencia pues ya hay indicios, y más que indicios, en que esta producción está en marcha y que el horizonte de reservas se amplía. Para asegurar la sustentabilidad de esta actividad reformulamos la legislación y los métodos de control de daño ambiental, de protección de los acuíferos y de los cursos de agua. La incorporación de tecnología con normas ambientales que hemos dictado para el control de la actividad y el cuidado de nuestras aguas, de nuestros suelos y de nuestro ambiente ha permitido llevar adelante un agresivo programa de exploración en los yacimientos no convencionales. En Neuquén está la cuenca hídrica más importante del país y el 95% de esa agua va directamente al mar sin ser aprovechada. Pensamos en que en los próximos años la producción de gas y petróleo en yacimientos no convencionales demandará entre un uno y un dos por ciento de ese volumen. Mientras, el 5 ó 6% que actualmente requerimos, seguirá utilizándose para consumo humano y en las tareas frutícolas y agrícolas. El punto de partida de este desarrollo actual se origina en el Plan Quinquenal del 2012 dado a conocer por el presidente de YPF, el ingeniero Miguel Galuccio. Los equipos de torre, es decir de perforación, de limpieza y de reparación, pasaron de ser 54 en el 2009 a 108 en diciembre del 2012. En el 2013 ingresarán a la provincia otros 17 equipos de perforación. Las inversiones en el sector de exploración y producción, que en el 2008 representaron 1.400 millones de dólares, fueron en el 2012 de 2.300 millones de dólares y cuando finalice el 2013 serán alrededor de 4.000 millones de dólares. Los pozos exploratorios en el 2009 fueron 19 y en el 2012 fueron 51, y G&P tiene participación en 24 de estos últimos. En el 2009 los pozos de desarrollo, o sea de producción, fueron 264. La proyección para este año es de 450. Una demostración que la empresa YPF cuenta con una conducción profesionalizada, responsable, transparente y que defiende los intereses de la república y de las provincias. Todos sabemos que para cosechar es imprescindible sembrar. No se puede pretender cambiar la historia de la noche a la mañana después de más de veinte años de declinación persistente en yacimientos maduros. La alquimia no existe y, aunque es comprensible que haya apresurados y ansiosos, la construcción es gradual y, en nuestro caso, imparable. A diferencia de los observadores pesimistas, y a la luz de las acciones emprendidas, nosotros no vemos un medio vaso vacío sino un medio vaso que se puede llenar –y se está llenando– con inversión, trabajo y dignidad social. Más todavía: el horizonte de recursos nos permite anticipar que estamos ante una segunda oportunidad histórica, la de refundar la provincia, garantizar el autoabastecimiento y consolidar los principios de equidad y justicia social. La Cuenca Neuquina tiene recursos convencionales que están siendo desarrollados y en los que hay que aplicar tecnologías modernas de recuperación terciaria para aumentar la producción. Y en su cuenca los recursos no convencionales de gas y petróleo permiten asegurar que por los próximos 100 años la Argentina podrá contar con los hidrocarburos necesarios para la generación de energía en el campo, en las industrias y en todos los hogares argentinos. (*) Gobernador del Neuquén