Abra Ancha y el Aluminé superior, ideales para el vértigo del rafting
Cómo disfrutar de la mejor época para recorrer los rápidos neuquinos: dos periodistas de “Río Negro” comparten su experiencia en el suplemento de turismo VOY.
POR EL RÍO ALUMINÉ / VIDEO
A veces brama y a veces se relaja. A veces nos hace sentir su furia en la cara y otras nos muestra toda su transparencia. Así es el río y así lo vivimos cuando hacemos rafting y nos sumergimos en sus frías aguas.
Como cada año hace cuatro, viajamos a Aluminé para disfrutar de la mejor época para recorrer los rápidos neuquinos.
Llegamos a las once de un sábado y de inmediato marchamos con Fabián Quiroga (de la empresa Neuquén Rafting) hacia el sector Abra Ancha, el que sirve para aclimatar a los debutantes. Nuestro guía nos da la vital charla de seguridad y nos dice todo lo que tenemos que hacer cuando estamos arriba de la balsa y, lo que es más importante, cuando caemos al agua.
Recorremos el río, lo escuchamos, vemos sus efectos sobre las costas, nos tiramos al agua y nadamos. Y remamos como un equipo, el mayor logro del guía, hacer que podamos llevar la balsa por donde él quiere. Llega el relax tras la bajada y disfrutamos del lugar, de su gente, de su capacidad para tener una vida natural donde el río es la piedra angular.
Nos dormimos cansados y felices esperando el domingo, el día que bajaremos once kilómetros por el Aluminé superior, el sector más divertido y que le da el nivel de complejidad al río neuquino.
La mañana aparece soleada y es un hermoso día. Hacemos varios kilómetros hacia Villa Pehuenia, cerca de la naciente del río en el lago del mismo nombre.
A nuestro grupo de cinco se nos suman dos personas y cambiamos de balsa, dejando de lado a la mítica “Rojita” por una más grande.
A diferencia del día anterior, esta vez la intención será no caerse al agua. Todos nos ajustamos el pie en la correa de la balsa, nuestra única seguridad para no terminar en el río. Comienza la diversión.
En el largo de recorrido, de cerca de dos horas, pasaremos momentos inolvidables. El “Cañadón de la rubia”, “Waikiki” y el temido “Hoyo loco” -que logramos pasar por las dimensiones de nuestra balsa- fueron los sectores más divertidos y difíciles, que el grupo coronó con el clásico “Vamos equipo!” y los remos arriba.
En las partes peligrosas del río es fundamental la presencia de un kayakista de seguridad que nos puede rescatar en caso de una caída y que en este caso era Víctor o “Cape”. Bajo su atenta mirada hicimos los sectores más difíciles y por suerte no fue necesaria su intervención.
Llevábamos una hora en el agua y el río nos da un respiro. Paramos en un descanso y en la costa charlamos: no podemos contener nuestra alegría por la experiencia que estamos viviendo. Pese a ya haberlo hecho más de una vez, las emociones vuelven a aparecer.
El río ruge y nosotros gritamos como contestándole. Fabián lleva la balsa con maestría y en cada tanto nos cuenta anécdotas que nos hacen desear vivir en ese lugar de la cordillera neuquina. Los cauquenes nos miran pasar sin siquiera levantar vuelo.
Con el pasar de los kilómetros y los minutos el Aluminé nos conquista. Nos damos cuenta que otra vida es posible, lejos de las bocinas y los apuros de cada día en la ciudad. Con el río como amigo, como presencia omnipresente. Como fuente inagotable de diversión.
El agua en la cara nos vuelve a la realidad, nos falta un sector donde se debe remar en forma constante por varios minutos. Tomamos aire y nos ajustamos. “Todos adelante”, grita Fabián y le hacemos caso con entusiasmo. Remamos y remamos. Vamos de un costado del río a otro a centímetros de los árboles. Y lo sorteamos con éxito.
Llegamos. Se termina la travesía. Estamos cansados pero ansiosos por repetirlo. Aunque debamos esperar un año para hacerlo. Nos prometemos venir todos juntos de nuevo el año que viene y sumar más gente a la experiencia. Y nos tiramos al sol a descansar y charlar relajados mientras algunos van a buscar los autos. Hay paz, mucha paz.
Y a nuestro costado, el río sigue sonando.
“La Rojita”
Néstor Pérez
nperez@rionegro.com.ar |
Andrés Stefani
andres@rionegro.com.ar