“Abraham Gotlip, a cien años de su nacimiento”

Al cumplirse 25 años del fallecimiento de mi padre, don Abraham Gotlip, y a 100 años de su natalicio, se me ocurrió rescatar su figura con algunas anécdotas que reflejan su compromiso social con Neuquén, adonde llegó con apenas dos meses de vida y en donde también falleció. En efecto, allá por 1936 se le ocurrió anexar a su empresa de venta de materiales eléctricos, fundada tres años antes, una propaladora de música, es decir una especie de red de altoparlantes o altavoces ubicados en la vía pública de las dos primeras cuadras de la avenida Argentina y de la primera de la Olascoaga. Este medio, antecesor de la radio, les acercaba a los vecinos no sólo música, sino avisos y retransmisión de boletines informativos, vía conexión por onda corta con Radio Belgrano. Los neuquinos de aquel entonces se reunían alrededor de estas plazoletas y sentados en los bancos escuchaban dicha transmisión, cuya cabina estaba ubicada en el negocio de mi padre de la Avda. Argentina 80. En 1945 y con la fundación de LU5 Radio Splendid Neuquén, Abraham cesó su transmisión porque consideró superada esta etapa. Sin embargo, siguió manteniendo la propaladora y le añadió más atracción: luces de colores en forma de guirnaldas hechas por él. De este modo comenzó a participar de manera activa en el festejo neuquino del Carnaval, a celebrarse los febreros de cada año en las dos cuadras de la calle Sarmiento y la primera de la Mitre. Recuerdo que los autos giraban por estas tres calles mientras mucha gente disfrazada y otros con ánimo de divertirse celebraban el acontecimiento con pomos de agua y lanzaperfumes. Mi padre se preparaba para este evento desde enero con su amigo José Carol, quien oficiaba de “comisario del corso”, con el propósito de instalar las luces y el audio con sus altavoces, que eran el soporte de esta celebración. Esta actividad la desplegó por unos 10 años, hasta que otra anécdota de significación la reemplazó: un día decidió aprovechar aquellos elementos (luces y audio) que ya tenía para comenzar a organizar las kermeses que se hacían en forma permanente en el predio de la actual Catedral de Neuquén. Justamente tenían como propósito colectar fondos para construir la Catedral, transformándose mi padre en un verdadero factótum recaudador de fondos para esta obra (a la que contribuyó también con la instalación eléctrica y la donación de todos los calefactores de gas), a tal punto que cuando se terminó, la Comisión Pro-Construcción Catedral de Neuquén lo homenajeó, regalándole una placa que conservo en mi poder, allá por 1956. En fin, es mi intención que con esta nota pintoresca pueda rendirle un simple homenaje a mi padre, quien contribuyó desde su modesto aporte a la construcción del Neuquén actual. Por otra parte me siento agradecido de que hoy haya una calle que lleva su nombre, en reconocimiento de su memoria, la de un hombre de este pueblo. Carlos Gotlip DNI 7.571.839 Neuquén

Horacio C E Marcote DNI 11.233.956 Neuquén


Al cumplirse 25 años del fallecimiento de mi padre, don Abraham Gotlip, y a 100 años de su natalicio, se me ocurrió rescatar su figura con algunas anécdotas que reflejan su compromiso social con Neuquén, adonde llegó con apenas dos meses de vida y en donde también falleció. En efecto, allá por 1936 se le ocurrió anexar a su empresa de venta de materiales eléctricos, fundada tres años antes, una propaladora de música, es decir una especie de red de altoparlantes o altavoces ubicados en la vía pública de las dos primeras cuadras de la avenida Argentina y de la primera de la Olascoaga. Este medio, antecesor de la radio, les acercaba a los vecinos no sólo música, sino avisos y retransmisión de boletines informativos, vía conexión por onda corta con Radio Belgrano. Los neuquinos de aquel entonces se reunían alrededor de estas plazoletas y sentados en los bancos escuchaban dicha transmisión, cuya cabina estaba ubicada en el negocio de mi padre de la Avda. Argentina 80. En 1945 y con la fundación de LU5 Radio Splendid Neuquén, Abraham cesó su transmisión porque consideró superada esta etapa. Sin embargo, siguió manteniendo la propaladora y le añadió más atracción: luces de colores en forma de guirnaldas hechas por él. De este modo comenzó a participar de manera activa en el festejo neuquino del Carnaval, a celebrarse los febreros de cada año en las dos cuadras de la calle Sarmiento y la primera de la Mitre. Recuerdo que los autos giraban por estas tres calles mientras mucha gente disfrazada y otros con ánimo de divertirse celebraban el acontecimiento con pomos de agua y lanzaperfumes. Mi padre se preparaba para este evento desde enero con su amigo José Carol, quien oficiaba de “comisario del corso”, con el propósito de instalar las luces y el audio con sus altavoces, que eran el soporte de esta celebración. Esta actividad la desplegó por unos 10 años, hasta que otra anécdota de significación la reemplazó: un día decidió aprovechar aquellos elementos (luces y audio) que ya tenía para comenzar a organizar las kermeses que se hacían en forma permanente en el predio de la actual Catedral de Neuquén. Justamente tenían como propósito colectar fondos para construir la Catedral, transformándose mi padre en un verdadero factótum recaudador de fondos para esta obra (a la que contribuyó también con la instalación eléctrica y la donación de todos los calefactores de gas), a tal punto que cuando se terminó, la Comisión Pro-Construcción Catedral de Neuquén lo homenajeó, regalándole una placa que conservo en mi poder, allá por 1956. En fin, es mi intención que con esta nota pintoresca pueda rendirle un simple homenaje a mi padre, quien contribuyó desde su modesto aporte a la construcción del Neuquén actual. Por otra parte me siento agradecido de que hoy haya una calle que lleva su nombre, en reconocimiento de su memoria, la de un hombre de este pueblo. Carlos Gotlip DNI 7.571.839 Neuquén

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