Abuelos a la Capital con la Misa Criolla

Cuatro coros pertenecientes a centros de jubilados y pensionados de Neuquén, bajo el nombre de "Grandes cantores neuquinos", llevaron la "Misa Criolla" al Teatro General San Martín de Capital Federal. Así, un centenar de abuelos cumplía un proyecto que les llevó un año de preparación.

NEUQUEN- Una romería bullangera y feliz se embarcó el martes por la mañana, en el aeropuerto neuquino rumbo a la capital federal, para cumplir un proyecto que hace apenas un año parecía una utopía.

En el Teatro General San Martín, presentaron la «Misa criolla» del músico argentino Ariel Ramírez. La dirección general de esta versión pertenece a Marcelo Piñeiro, quien ya lleva diez años al frente de una de las agrupaciones corales, «Jarillal». Para lograr trasladarse vía aérea y afrontar todos los gastos, han estado realizando espectáculos, peñas, cenas y rifas a lo largo de todo 1999, en una muestra de que no hay edad ni obstáculos que impidan coronar con éxito las más grandes metas.

Antes de llegar a Buenos Aires, pasaron su prueba de fuego, el domingo 5 de diciembre, a las 21, en la Catedral de Neuquén, que lució desbordada y cálida para recibir el estreno. Fue una muestra, que cualquiera puede imaginar, culminó tras mucha energía y tiempo puestos en esta empresa. Los abuelos trabajaron en los ensayos, desde principios de año, dos y tres veces por semana, a lo que se sumaron ensayos generales con instrumentistas, todos los sábados.

Para evitar confusión, es dable aclarar que esta «Misa Criolla» fue preparada en Neuquén por el director Marcelo Piñeiro. Pero también habrá otra «Misa Criolla» el 18 de este mes, a cargo del folclorista Zamba Quipildor y el Coro Universitario del Comahue que dirige Daniel Costanza, a realizarse en el estadio Ruca Che.

Quienes en estos momentos están disfrutando los lugares relevantes de la capital federal, pertenecen a distintos coros. Para la empresa de la «Misa Criolla», en forma colectiva se han puesto el significativo nombre de «Grandes cantores neuquinos». Y lo son por «creciditos» y por esa «polenta», esa corriente de energía de alto voltaje que los saca varias veces por semana de sus casas, para concurrir a los ensayos, preparar toda forma de obtener dinerillos para encarar sus viajes a otras provincias -sea en peñas, preparando la comida de sus cena-bailes, rifas, requiriendo donaciones-, en fin, el latir de la vida.

La meta de chicos de más de 70

«Grandes cantores neuquinos» se integra por el «Grupo coral Santa Cecilia» perteneciente al centro de jubilados de la ciudad de Plottier; grupo coral «Raíces» del club de la amistad de la tercera edad de Neuquén, grupo coral «Canto a la vida- Amancay» de la municipalidad de Neuquén y grupo coral «Jarillal» del centro de jubilados y pensionados nacionales de Neuquén.

El artífice de esta idea, es el director Marcelo Piñeiro, uno de los músicos que más se ha consagrado a llevar adelante y difundir el canto coral de los abuelos, junto a los otros maestros que también siembran y dejan encendida la llama de cantarle a la gente, por alegría personal y por el placer que significa prodigarse en los demás.

Los «Grandes cantores neuquinos», se fijaron una meta y la alcanzaron. Encararon a partir de diciembre y con la «Misa Criolla» un periplo de actuaciones, que tras el debut en la catedral, le siguió el 12 de diciembre la ciudad de Plottier y anoche, la mayor de las empresas, llevar el canto a la capital federal. Ya para el 2000, les aguarda otra «Misa Criolla» aún mayor: en Santa Rosa, La Pampa, el centenar de abuelos neuquinos se unirán a igual número de pampeanos, y será el espectáculo de mayor envergadura, ofrecido por coreutas mayores.

Junto a ellos, participan también, el solista Mario Ibarra (tenor), Vanina Fernández (soprano), las voces de Ricardo Ocampo, Oscar Torcigliani, Ricardo Trujillo, Salvador Borras, José Garriga y Maricarmen Jiménez. Se completa con los instrumentistas, L. Lavergne (charango), Kuky Córdoba (vientos), Daniel Sánchez (piano),Miguel Couto (percusión) y Juan Calderón (bajo).


NEUQUEN- Una romería bullangera y feliz se embarcó el martes por la mañana, en el aeropuerto neuquino rumbo a la capital federal, para cumplir un proyecto que hace apenas un año parecía una utopía.

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