Acacias interesantes
Ambas son “mimosas” resistentes a sequía y tienen sutiles diferencias.
El Jardín de Casa
Las llamamos genéricamente “mimosas”, que deriva de su pertenencia botánica a la subfamilia Mimosoidea y parecidas en su floración al “aromo francés” (Acacia dealbata), pero diferentes por el aspecto de su follaje y época de floración. Si se las mira “de pasada”, parecen la misma cosa, pero fijando un poco más la atención se notan las diferencias. “Mimosa dorada” La “mimosa dorada” (Acacia longifolia, sinónimo Acacia trinervis), debe su primer nombre técnico a sus hojas semiduras y muy alargadas y el segundo al hecho de que esas hojas están surcadas a lo largo por tres nervaduras (o venas) gruesas. Este aspecto de su follaje la diferencia a simple vista de la Acacia dealbata (“aromo francés”), que tiene un follaje plumoso. Otra diferencia notoria de la “mimosa dorada” son sus flores alargadas como un trozo de tiza (amento), de color amarillo azufre y con muy poco perfume (agrupadas en un solo pedúnculo o sea inflorescencias), en tanto que las del “aromo francés” son pompones también del mismo color, de floración un mes antes y muy perfumadas. Es resistente a sequía y moderadamente resistente a heladas. Soporta bastante bien las habituales en nuestras ciudades, pero las sufre a la intemperie, al contrario del “francés”, que ha resistido sin problemas las muy bajas temperaturas de 2007, de -18ºC a campo. Suele alcanzar alturas de entre 8 a 10 metros. “Mimosa cuatro estaciones” La Acacia retinoides, conocida como “mimosa de las cuatro estaciones”, debe su nombre a que puede florecer desde la primavera hasta el otoño sobre inflorescencias en forma de pompones (como el “francés”) con un sutil perfume y color dorado, aunque las hay de pompones blanquecinos. De hecho, la foto que acompaña esta nota lo muestra ahora en plena floración. Su follaje es de un color algo plateado y sus hojas son sensiblemente más angostas que la longifolia, casi como cintas. También su desarrollo en altura es sensiblemente menor a las anteriores y no es raro verlo creciendo como arbusto, por lo que necesitaría de podas de formación en las veredas. No he chequeado su resistencia a heladas, por lo que presumo que es similar a la longifolia. Ambas acacias son una interesante alternativa para nuestro arbolado urbano, con la salvedad de que son de hoja perenne y por ello no cumplen plenamente la función de “pulmones” purificadores, como son los árboles de hoja caduca, que renuevan anualmente esa función. También son un impedimento para el correcto asolamiento de las calles en días de congelamiento del agua de limpieza de veredas.
Teodorico Hildebrandt eljardin@rionegro.com.ar