Acusan a Blair por fondos ilegales del laborismo

El partido recibió millones en préstamos no declarados para la campaña electoral.

Por Redacción

LONDRES (AFP) – El partido del primer ministro británico, Tony Blair, hace frente a nuevas críticas por falta de transparencia en sus finanzas, tras reconocer este viernes que recibió 14 millones de libras en préstamos no declarados de acaudalados donantes.

El portavoz del Partido Laborista indicó ayer en un comunicado que su formación había recibido 13.950.000 libras (24,5 millones de dólares, 20,1 millones de euros) en préstamos. Insistió en que estos créditos se habían efectuado en el «respeto total de las reglas».

Los préstamos se habían mantenido en secreto hasta que la prensa empezó a sacarlos en titulares, lo que desencadenó acusaciones a Blair de que intercambió donaciones a su partido por títulos de nobleza.

La prensa descubrió que tres millonarios propuestos por Blair para un escaño en la Cámara de los Lores (la cámara alta del Parlamento, no electa) habían efectuado cuantiosas donaciones al partido en vísperas de las elecciones del 2005, entre ellos el magnate indio Chai Patel.

El multimillonario indio, bloqueado por la comisión responsable de investigar las candidaturas a los Lores, indicó públicamente que había dado millonarios préstamos al Partido Laborista.

El escándalo se intensificó tras declaraciones el miércoles por la noche del tesorero del Partido Laborista, Jack Dromey, responsable legal de las finanzas, quien afirmó que no estaba al tanto de las cuantiosas donaciones reportadas en los diarios.

Aunque señaló que no se había violado la ley de financiación, Dromey anunció en una entrevista en televisión el lanzamiento de una investigación interna sobre estos préstamos, repitiendo que nunca tuvo conocimiento de ellos.

El primer ministro británico admitió ayer que estaba al tanto de esos préstamos, pero insistió en que esas donaciones no fueron la razón por la que propuso a los multimillonarios para un título de Lord. «No debe darse una cosa a cambio de otra, y no ha sido así», afirmó Blair.

Admitió que el tesorero debió ser informado, pero dejó claro que como líder del partido asume la responsabilidad de todo lo que se hace en su nombre e insistió en que no se habían vulnerado las normas de financiación.

Blair se declaró dispuesto a modificar el actual sistema de concesión de honores, que aunque es supervisado por un comité técnico es responsabilidad del primer ministro, pero dio a entender que todos los partidos se acogen a la misma práctica de créditos blandos.

«No puede haber obstáculos que impidan a un partido nombrar a alguien que le ha apoyado financieramente. Dicho esto, cualquier persona nombrada debe ser capaz de llevar a cabo sus responsabilidades de manera adecuada», declaró el laborista.

Pero el tema de las finanzas del laborismo constituye un nuevo problema para el primer ministro, ya erosionado por Irak y por la rebelión dentro de su partido por polémicas reformas educativas, que fueron adoptadas el miércoles en el Parlamento gracias al apoyo conservador.

Blair se esforzó ayer por desactivar este nuevo conflicto, adelantando que propondrá a las dos cámaras del Parlamento una reforma del sistema de entrega de títulos nobiliarios, que suprimirá el derecho del ejecutivo de nombrar nuevos miembros a la Cámara de los Lores.

Pero este nuevo escándalo podría ser una nueva caja de Pandora para el primer ministro, desgastado además por nueve años en el poder. La pérdida de influencia de Tony Blair, cada vez más criticado dentro del laborismo, llevó al semanario The Economist a llamar ayer al primer ministro a dejar su cargo, considerando que cada vez le será más difícil impulsar su programa de reformas.


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