Adiós a Eli Wallach, el mayor bandido de la historia del western
El actor falleció a los 98 años
Cine
Era una de las últimas leyendas vivas de Hollywood y, sin duda, uno de sus bandidos más famosos: desde Calvera en “Los siete magníficos” a Tuco “El bueno, el malo el feo”, Eli Wallach coprotagonizó algunos de los western más emblemáticos y se mantuvo activo hasta cumplidos los 90. El martes murió en su Nueva York natal a los 98 años.
La primera paradoja en la vida de Wallach es que, pese a sus muchos papeles como bandido mexicano, no tenía raíces latinoamericanas. Y la segunda, que uno los primeros roles que interpretó este estadounidense de origen judío-polaco fue nada menos que Adolf Hitler. Aquella comedia, titulada “Is This The Army?”, se inspiraba en el musical de Irving Berlin “This Is The Army”, con cuya adaptación a la gran pantalla saltó a la fama un joven actor llamado Ronald Reagan.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Wallach no se dedicó a la docencia, como tenía previsto, sino que estudió interpretación. Entre su círculo de amigos figuraban prometedores actores como Montgomery Clift, Marlon Brando, Anne Jackson y Norma Jeane Baker. Esta última pronto fue conocida como Marilyn Monroe y en 1960 rodó junto a Wallach y Clark Gable “Los inadaptados”, un hito de la historia del cine. Sin embargo, la actriz con la que más compartió cartel y que desde 1948 sería su mujer fue Jackson.
Wallach debutó primero en Broadway y consiguió un Tony por su papel en el drama de Tennessee Williams “La rosa tatuada”. También en una obra de Williams se inspiraba la controvertida “Baby Doll” de Elia Kazan, con la que Wallach debutó en la gran pantalla. La película le valió un BAFTA como actor emergente y puso de manifiesto su capacidad para los papeles ambiguos.
En 1960 interpretó al bandido Calvera en “Los siete magníficos” y seis años más tarde fue “el feo” Tuco en el clásico de Sergio Leone “The Good, the Bad and the Ugly”. También interpretó a un bandido en “The Brain”, junto a Jean-Paul Belmondo, y dio vida a un mafioso en “El padrino III”. Wallach nunca fue una gran estrella como Sinatra, Brando o Gable, pero a menudo era la primera opción de cineastas y productores y rechazó grandes papeles, como en “De aquí a la eternidad”, porque ya se había comprometido con otros.
También triunfó en la televisión, pero regresó al cine. A mediados de los 90 trabajó a las órdenes del español Fernando Trueba en “Two Much” y entre sus últimos filmes figuran títulos como “New York, I Love You” en 2009 o “El escritor fantasma” y “Wall Street: El dinero nunca duerme” un año después. En aquel entonces tenía ya 94 años. Además del Tony, el BAFTA y un Emmy, también fue nominado a los Globos de Oro por “Baby Doll”, pero nunca al Oscar.
La Academia de Hollywood decidió entregarle la estatuilla honorífica en 2010. En su discurso, contó que como actor había interpretado “a más bandidos, ladrones, jefes de bandas, alborotadores y mafiosos” de los que cualquiera podría imaginar. Pero esa fue siempre su vocación: “Nunca actué para vivir. He vivido para actuar”, añadió.
Fuente: DPA.
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