Adiós a las bromas del Dr. Tangalanga
Se hizo famoso en los 90, con Jorge Guinzburg.
Con un estilo calmo, el Dr. Tangalanga llevaba a su interlocutor al borde del estallido con sus bromas telefónicas.
Fue el dueño del humor más absurdo: el de las llamadas telefónicas; las cachadas. El humorista Julio Victorio De Rissio, conocido como doctor Tangalanga o Tarufetti, entre otros seudónimos que lo hicieron popular, falleció ayer a los 97 años. Sus bromas pesadas comenzaron a ser conocidas a fines de la década del 80, a través de casetes grabados que circulaban de mano en mano, aunque según sus propios recuerdos su actividad había comenzado en los 60, para divertir a su amigo Sixto, que convalecía de una operación. El método era simple: llamaba por teléfono a un número y tomaba “de punto” a sus interlocutores, que poco a poco iban entrando en cólera hasta estallar en frases soeces que Tangalanga sabía contestar con una calma admirable. Por lo general, sus víctimas eran pequeños comerciantes, dueños de gimnasios, fábricas de pastas, farmacéuticos, masajistas, a los que reclamaba con amabilidad por algún servicio fallido, aunque en algún momento colocaba un término fuerte que conducía la conversación al caos y al absurdo. Tenía algunas rutinas que divertían a sus admiradores, como referir a un sobrino suyo o a un tío de Bahía Blanca como damnificados en alguna transacción y desafiar al interlocutor a una pelea a golpes de puño en alguna dirección precisa. La identidad de ese individuo al que nadie había visto era un misterio bien guardado, hasta que alguna nota periodística y la convocatoria de Jorge Guinzburg para que actuara en “Peor es nada”, en 1994, dieron algún indicio: en tevé, Tangalanga apareció como un señor mayor, bastante atildado aunque sus rasgos estaban ocultos por un bigote y una barba postiza, además de un gorro con visera. Ese programa fue el espaldarazo para ampliar su fama, que se extendió al ciclo de Susana Giménez y hasta su única incursión cinematográfica en el largo de animación argentino “El sol” de Ayar Blasco. Las bromas pesadas de Tangalanga pasaron de lo casero a la industria discográfica con “Los llamados telefónicos del Dr. Tangalanga”, que alcanzaron los 9 volúmenes, “Los llamados inéditos del Dr. Tangalanga” (4 volúmenes), “Dr. Tangalanga: Cuentos con amigos” y otros tantos, que vendieron más de 250.000 copias oficiales y obtuvieron Discos de Oro. Su último disco editado fue “Me puedo tomar confianza”, con el cual realizó su último espectáculo el 21 de mayo de 2010 en La Trastienda. El humor de Tangalanga cruzó el Río de la Plata y se afincó en Uruguay, donde cosechó miles de adeptos, lo mismo que en Chile, México y la colonia latina de Estados Unidos, donde se supone que las pautas del humor son distintas. En la Argentina tuvo fans reconocidos como Luis Alberto Spinetta, que incluyó su voz sampleada en la canción “Lago de forma mía”, del álbum “Pelusón of milk” (1991), además de David Lebón, Diego Arnedo y la banda El Otro Yo. (Télam/DyN)
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