Administrar miserias
La carta destacada
Cuando en Nueva York se empezó a construir el Rockefeller Center, en Buenos Aires ya existía el edificio Kavanagh. Cuando la Standard Oil empezó su primer kilómetro de oleoducto, YPF ya tenía 35 km y 95 pozos para explorar. El subterráneo de Buenos Aires fue el primero de Sudamérica junto al de Moscú, Londres, París y Nueva York. En Buenos Aires se abrió la primera sucursal del mundo del Bank Boston, lo mismo que Ford Motor y la tienda Harrods, en la peatonal Florida. Nuestro país fue la primera potencia militar de Sudamérica y la segunda de América, y la sexta potencia económica mundial. El Banco Central llegó a tener exceso de barras de oro en su bóveda. Teníamos la mejor policía, estábamos segundos en educación en América y quintos a nivel mundial. Fuimos el granero del mundo, hasta 1946… De ahí en adelante el mundo cambió y hoy ni Alemania es nazi, ni Italia es fascista, ni Rusia estalinista, pero en el medio nosotros fuimos al FMI 29 veces con varios defaults y todas las formas habidas y por haber de la corrupción que está en todas las instituciones y estamentos sociales, salvo honrosas excepciones. Además se perdió la cultura de la educación, el respeto, el sacrificio y el trabajo. A cambio, a dos generaciones les hicieron creer que se podía vivir sin trabajar y el engaño los llevó sin educación mediante a la pobreza extrema y a muchos a la indigencia en un país con “infinitos” recursos y bendecido por Dios.
Hoy es imperioso saber, en principio, qué queremos ser y hacia dónde queremos ir y después elegir, con el voto, entre un país normal llamado República y un país bananero manejado y controlado por las mafias. El voto es por usted y las futuras generaciones.
Ing. Silvano Giacolla Caruso
DNI 8.119.343
Ing. Silvano Giacolla Caruso
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