Adriana Amado: “Los medios no aprovecharon la ventana de oportunidad de la pandemia”





La clave para la credibilidad del periodismo está en las fuentes que usan y los temas que abordan, asegura. Muchas audiencias creen que lo que se informa no tiene que ver con su vida cotidiana.

La mayoría de los medios periodísticos tradicionales han perdido la perspectiva del interés de los ciudadanos, que se ven cada ves menos reflejados en las informaciones que publican, asegura Adriana Amado, periodista, investigadora y activista cívica en Info Ciudadana y Poder Ciudadano. Eso explica , a su juicio, el creciente descreimiento y la pérdida de audiencia que han experimentado en los últimos años. Y, aunque la pandemia hizo resurgir el interés por las noticias, "la mayoría de ellos no aprovechó la ventana de oportunidad" para reforzar los lazos con su público, señala.

Amado es licenciada en Letras en la UBA, magíster en Comunicación Institucional y doctora en Ciencias Sociales en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Como docente e investigadora se especializado en temas de comunicación pública y medios. Esta es parte de la charla que tuvo con Debates sobre el periodismo en esta pandemia.

Pregunta- El estudio de Reuters indica que, a pesar de que hay más consumo de noticias, está en baja la credibilidad del periodismo. ¿Cómo ve el panorama?

Respuesta- Es un fenómeno que estudio hace bastante. En marzo, cuando empezó la pandemia, Edelman, una consultora publicitaria que hace un estudio sobre confianza global en los medios e incluye a la Argentina, ya venía detectando una caída, sobre todo a partir de las fuentes que suelen utilizar los medios, que es ahí donde está la clave del tema. Para hablar sobre la pandemia, ya decía en marzo que las fuentes mas creíbles eran los médicos y científicos y los menos creíbles eran los periodistas y los funcionarios políticos. Que justamente después fueron los que más hablaron sobre la pandemia. La mayor parte de los medios no aprovechó la ventana de oportunidad que significó la covid-19 porque no reforzaron el lazo de confianza con sus audiencias. En Argentina, según el informe Reuters, los medios tienen casi la misma cantidad de gente que dice que les cree que los que no les creen; es un juego de casi suma cero. Eso no se explica solo por la por la polarización y por la grieta. Lo que tiene que hacer un medio es legitimarse: yo puedo decir de un diario que no me gusta la perspectiva que da, pero reconozco que es serio, me parece profesional y creíble. Si la mitad de la gente te dice que tu medio no es creíble estás en un serio problema.

La lógica de por qué la gente se va a las redes sociales no es porque estén llenas de mentiras y fake news, sino porque ahí está su perspectiva, sus amigos, gente que le habla de los problemas o las cosas que quiere saber.

P- ¿Cuáles son las causas de esta desconfianza?

R- El año pasado el informe Reuters estudió un fenómeno bastante persistente, que es el de “evitar las noticias” (news avoiding), que tiene algunas razones: una es que las noticias son demasiado negativas, pero sobre todo muchas audiencias creen que lo que se informa no tiene que ver con su vida cotidiana, su agenda, y dicen ‘Eso no tiene nada que ver conmigo’. Los medios locales están entre los más confiables porque tienen más fácil esa lógica de la cercanía y pierden cuando se convierten en medios con pretensión nacional. El tercer factor es que los diarios se volvieron “house organ” (voceros) de la política. En lugar de cubrir los temas desde la perspectiva del interés ciudadano, se enfocan en las fuentes oficiales. Hasta las noticias de educación y deportes tienen fuentes políticas. Parte de la crisis de los medios es que no logran encontrar ese puente de diálogo con sus audiencias. Muchos periodistas y políticos cuando analizan lo más visto o leído en los portales y canales se burlan y dicen: ‘Mirá lo que leen o lo que siguen’, en lugar de preguntarse por qué la noticia que ellos consideraban en primera plana no fue la más leída. Si lo más leído fue un chisme de espectáculos no tiene que ver con el hecho mismo, sino por la poca oferta de otras noticias interesantes.

P- ¿Cómo se analiza lo de las redes sociales?

R- Según la encuesta, Facebook tiene un gran uso por parte de la gente, pero para las noticias cae a menos de la mitad. La crisis no es solo de los medios, sino del formato noticia. La lógica de por qué la gente se va a las redes sociales no es porque estén llenas de mentiras y fake news, sino porque ahí está su perspectiva, sus amigos, gente que le habla de los problemas o las cosas que quiere saber. Un ejemplo: al principio de pandemia la principal búsqueda de Google era cómo hacer pan. Lo que la gente que necesitaba, además de saber el índice de muertos o infectados, era resolver algo básico y cotidiano en el confinamiento. Uno de los éxitos de la BBC, uno de los pocos medios que consolidó su audiencia y creció en la pandemia, fue una sección de cocina con los alimentos que se entregaban en los bolsones de ayuda social. Los que ganaron fueron los que, sin perder calidad en lo que hacían, lograron encontrar la perspectiva que la covid-19 tiene para la gente, que no es sólo el reporte diario.

P- ¿Qué factores alejaron a las audiencias de los medios?

R- Tiene que ver con la pérdida de la lógica de servicio público que defendieron en sus inicios. Después las fuentes oficiales acapararon la atención, en algunos casos con presiones deliberadas. Lo que dice el poder puede ser importante, pero a menudo no es interesante para las audiencias. En Argentina, los ciudadanos son solo una de cada diez fuentes de los medios. La pregunta es en qué momento el periodista dejó de ser un ciudadano común y se convirtió en vocero de personajes de baja credibilidad.

P- ¿Cómo se recupera la confianza, en el periodismo como control del poder?

R- Fijate quién hace hoy el control del poder, el análisis de los datos que entrega el Gobierno. Lo están haciendo los ciudadanos comunes, científicos o gente que sabe de estadística, que comparte datos, planillas, gráficos; no son los medios. Las investigaciones las hacen ONG, o ciudadanos comunes. Entonces ahí hay un camino para reconstruir un puente que en algún momento se rompió. En los medios, las principales áreas que crecieron son aquellas que tienen que ver con la comunicación con sus audiencias: hoy no hay en los medios periodistas dedicados a conversar con la gente. Los medios publican tuits cada dos minutos, pero nunca leen los comentarios a esos tuits y menos los responden. Ni un like. Para un lector que lean, comenten o respondan su mensaje es impresionante y baja notoriamente los niveles de agresividad. Si hay diálogo el comentario deja de ser la puerta del baño donde escribo el insulto.

P- El reporte de Reuters dice que también aumentó la precarización de los medios y del trabajo.

R- En Latinoamérica comenzó la precarización laboral hace mucho tiempo. Es la región del mundo es donde más periodistas murieron por la covid, en Brasil y Perú sobre todo. La pandemia empujó a los medios a la digitalización y a los periodistas a usar lo digital con otra perspectiva. Si vos los ves en tele, muchos ni siquiera manejaban el Skype para trasmitir un informe: mala iluminación, sin ubicarse en un lugar adecuado. No creo que la covid haya dado más precarización que la que había antes . El problema es que desde hace tiempo hay una crisis del mercado publicitario. La caída del consumo cerró la principal fuente de financiamiento generó un círculo vicioso: hoy la principal fuente de ingreso de los medios son la publicidad oficial, lo que en muchos casos te obliga a darle prioridad a fuentes oficiales y aumenta la dependencia de los gobiernos, un salvavidas de plomo. Lo que acentuó la pandemia es la pregunta de quién va apagar por la información, cómo hacemos para que la información vuelva a ser algo valioso que la gente esté dispuesta a pagar por ella. Si el medio le da la misma noticia que se da gratis en el portal oficial o en la cuenta de Twitter del funcionario o el video que ya vio en Youtube o le pasaron por watsapp, no tiene sentido pagar. Se habla del periodismo de investigación, pero las grandes investigaciones no necesariamente le sirven a la mayoría ni dan más lectores. Sí el periodismo de servicio, comunitario, local; que la gente necesite conectarse con el medio porque la información le sirve para el día a día. Esa es la ventana de oportunidad para los medios periodísticos locales y regionales.


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