Aguantar los trapos

Por Redacción

Se trata de una auténtica carrera contra el reloj. Para su desconcierto evidente, miembros de un gobierno que una vez pareció creerse eterno ven acercarse inexorablemente el momento en el que el poder quizá deje de ser suyo. Puesto que sólo les quedan siete meses en que prepararse para enfrentar un futuro que muchos temen que les resulte aciago, se sienten más nerviosos por momentos. El malestar que se ha apoderado de tantos puede entenderse. No confían en nadie, ni siquiera en el probable candidato presidencial oficialista Daniel Scioli. En todas partes ven enemigos agazapados. La ofensiva brutal que han emprendido últimamente los kirchneristas contra los jueces de la Corte Suprema, en especial contra Carlos Fayt y Ricardo Lorenzetti, se debe a la conciencia de que, si no logran expulsarlos muy pronto, después del 10 de diciembre el principal organismo del Poder Judicial se encontrará en manos de juristas que no estarán dispuestos a subordinar la Constitución y la ley a los intereses de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sus familiares y sus allegados. A personajes como el jefe de Gabinete Alberto Fernández y otros que están procurando desmoralizar a los jueces de la Corte, abrumándolos de críticas feroces con el propósito de humillarlos para que den el consabido paso al costado, les preocupa el estado de salud de Fayt, que ya cumplió 97 años, por un solo motivo: es un hombre recto. Si lo creyeran venal defenderían su permanencia aun cuando estuviera en coma. En los próximos días seguirán multiplicándose los ataques verbales, cada vez más virulentos, de los kirchneristas contra Fayt y otros miembros del máximo tribunal, con la esperanza de, con la ayuda de la edad avanzada del decano de la Corte, reestructurarla a tiempo para ahorrarse dificultades desagradables en los años venideros cuando estén en el llano. ¿Les conviene tanta violencia verbal? Puede que no, que les resulte contraproducente. Si bien es imposible prever el resultado final de la nada edificante batalla campal que se ha entablado, sorprendería que lo que está ocurriendo no sirviera para desprestigiar todavía más a los miembros más agresivos del gobierno saliente al llamar la atención sobre el miedo, en algunos casos rayano en el pánico, que claramente sienten sus integrantes más conspicuos. Por razones que son de dominio público, no quieren verse obligados a rendir cuentas ante jueces independientes por lo hecho a partir de mayo del 2003. Entienden que, de funcionar la Justicia como es debido, por lo menos algunos serán condenados por las infracciones que se han perpetrado. Desgraciadamente para Cristina y sus soldados, la Corte Suprema que reconstruyó el presidente Néstor Kirchner cuenta con el respeto de buena parte de la población; su viuda no podrá derribarla con métodos parecidos a los empleados para poner fin a la “mayoría automática” menemista sin pagar un precio elevado. Lo sabe Lorenzetti que, según parece, ha superado el “cansancio moral” que dijo sentir a causa de los repetidos intentos kirchneristas de ablandarlo y que, por un rato, hizo pensar que estaba a punto de renunciar a su cargo. A menos que cambie de opinión, seguirá “aguantando los trapos”, como diría Cristina, acompañado por Elena Highton, Carlos Maqueda y Fayt –con tal que su salud lo permita– hasta que se haya instalado un gobierno nuevo, lo que para muchos sería motivo de alivio. Aunque todos los candidatos presidenciales significantes se afirman decididos a respetar los límites fijados por la ley, los kirchneristas están procurando aprovechar el tiempo que aún les queda para ubicar a militantes, comenzando con miembros de La Cámpora, en puestos permanentes de los cuales no sería tan fácil descolocarlos, si bien Sergio Massa jura que no tardaría en barrer a los “parásitos” que infestan tantas reparticiones de la administración pública, además de empresas estatales y paraestatales. Sea como fuere, si bien el próximo gobierno, aun cuando lo encabece Scioli, no tendrá más alternativa que iniciar una purga encaminada a depurar las instituciones nacionales de sujetos que carecen de las calificaciones mínimas exigibles, ya que, en caso contrario, no le sería dado gobernar un país en crisis, no querría sentirse constreñido a emprender la obra procurando desmantelar una Corte Suprema kirchnerista.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.196.592 Director: Julio Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA Viernes 8 de mayo de 2015


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