Algo huele bien

Una moda que viene de Europa: frasquitos aromáticos para dar un toque personal a cada ambiente.

Por Redacción

Thorsten Wiese | dpa

El popurrí de naranjas y los recipientes con aceite aromático son cosa del pasado. Hoy se ven en las tiendas de muebles y decoración y en las perfumerías frasquitos de los que sobresalen palitos de ratán y que prometen meses de agradable aroma para el baño o el salón. Los alergista, sin embargo, advierten que no es bueno enriquecer de forma duradera con sustancias aromáticas el aire en el hogar. La experta en decoración Katharina Semling explica: “En nuestro entorno tenemos cada vez menos contacto con la naturaleza y traemos estímulos para los sentidos por otras vías a la casa”. Es cierto que desde hace tiempo hay recipientes aromáticos y velas perfumadas, pero el boom de los frasquitos demuestra que hay demanda de nuevos productos. La variedad es grande. La marca Ipuro, por ejemplo, lanza al mercado en cada estación del año nuevos aromas, en esta primavera la “Spring Blossom” (Flores de primavera) o el “Blue Ocean” (Océano azul). Por su parte, Home Fashion tiene en su surtido aromas que se pulverizan como los perfumes. La empresa Erdal Rex fabrica frasquitos aromáticos con palitos de madera que se venden en perfumerías. Además del diseño de las paredes y la elección de los muebles, con las aromas uno puede dar un toque personal al ambiente en el hogar. Semling recomienda aromas fuertes de flores para el salón, el lugar donde uno quiere sentirse a gusto. Para el baño y la cocina recomienda aromas frescas que superpongan los olores en esos lugares y que refuercen la sensación de limpieza. Para el dormitorio es mejor utilizar un aroma más suave. Waltraud Reischer y Miriam Dornemann sugieren en su libro “Sentirse bien con aromas ambientales” un suave olor a vainilla o tonos afrutados de mandarinas, naranjas, pomelos (toronjas), bergamota o Ylang Ylang. Según ellos, las mezclas estimulantes de limones, limas o hierbas como romero y albahaca aportan frescura, vitalizan y generar nuevas energías. En cambio, las aromas de flores, canela, vainilla y cardamomo dan una sensación de sensualidad. Semling recomienda utilizarlos con moderación, entre otros motivos porque con el tiempo el cerebro neutraliza un aroma: “Llega el momento en que sólo las visitas lo huelen”. Los dermatólogos y los alergistas advierten de que no se debe perfumar el hogar de forma duradera. Si dependiera de ellos, las sustancias aromáticas también desaparecerían de los bares y shoppings. Y es que cuánto más expuesta está la gente a ellas, tanto mayor es el peligro de alergias, explican.


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