Alientan a «Chacho» a romper lanzas con De la Rúa

Desencantados con la gestión, un grupo de dirigentes frepasistas cree que ya no hay espacio para los ellos en el gobierno. Los funcionarios del partido, en cambio, piden paciencia.

Por Redacción

Buenos Aires (ABA) – Carlos «Chacho» Alvarez está rodeado. Casi sin fisuras, la segunda línea del Frepaso que él lidera le pide que vaya rompiendo lanzas con el presidente Fernando de la Rúa. Los principales dirigentes frepasistas del interior y varios de los diputados del partido menor de la Alianza creen que ya no hay más espacio para ellos en el actual gobierno.

«El recambio ministerial debe ser la última oportunidad. Si los elegidos muestran que la administración sigue torciéndose hacia la derecha, y Fernando de Santibañes permanece al frente de la SIDE, Chacho tiene que quebrar su pacto con De la Rúa, aún con la posibilidad de que la Alianza permanezca», dijo un diputado del Frepaso que últimamente está muy cerca del círculo del vicepresidente.

José Vitar, otro diputado, señala: «Se podría reformular la Alianza. Y la crisis da una buena oportunidad. El Presidente y el vice deben restablecer su confianza mutua, o modificar las reglas de la sociedad».

Los frepasistas, en especial, se molestaron mucho con la reunión De la Rúa-Menem. «La gente votó a la Alianza para sacarse de encima a Menem. Y resulta que ahora va de invitado a la Casa Rosada, como si nada…», se enojó Aníbal Ibarra, jefe de gobierno porteño. Sin embargo, el ex fiscal mostró una llamativa posición -leída en Olivos como de distanciamiento con Alvarez-, al señalar ayer al matutino Clarín que «el Frepaso no debe tener un rol opositor» al gobierno (ver abajo)

En los hechos, las opiniones están divididas dentro del pequeño partido. La segunda línea más nítida quiere endurecer las relaciones con el radicalismo en el gobierno. Los diputados Juan Pablo Cafiero, Nilda Garré, José Vitar, Alicia Castro y Adriana Puigross son los principales integrantes de esta línea. El grupo sugiere: ir rompiendo lanzas, paulatinamente, con el radicalismo, mediante la toma de posiciones propias ante los temas principales. A la vez, sugieren que la apuesta debería dirigirse a ir preparando una «nueva alianza», sobre todo con dirigentes exitosos del interior que puedan ir sumándose al Frepaso directamente. «El intendente cipoleño Arriaga y Alfredo Avelín, gobernador de San Juan, son dos ejemplos de lo que podemos construir», indicó la fuente frepasista.

Esta línea también está produciendo un acercamiento con el grupo de diputados «rebeldes» de la Alianza, encabezados por la chaqueña Elisa Carrió y formado por otros diez legisladores. «Desde que Chacho se colocó al frente de los reglamos para exterminar la corrupción en el Senado, hemos tenido un acercamiento natural, porque al menos en eso coincidimos en los objetivos», reconoció el socialista Alfredo Bravo. La ex sindicalista Alicia Castro, integrante del grupo «rebelde» y ahora cercana a Alvarez, oficia de interlocutora, acercando las partes.

Los frepasistas que integran el gabinete nacional piden moderación. «Nos costó mucho llegar al poder, y nuestro compromiso con la sociedad fue el de mantener la Alianza. Si hay cosas que no nos gustan, debemos cambiarlas desde adentro, no yéndonos solos», repite Graciela Fernández Meijide

. El polémico Alberto Flamarique, ministro de Trabajo, mantiene la misma idea: «¿Para qué nos serviría romper? ¿Para ser el partidito molesto que sólo tiene fuerza en la Capital y que se dedica a protestar por cada medida del gobierno?».

A caballo de las dos posturas están los diputados Darío Alessandro -jefe del bloque aliancista- y Horacio Viqueira. Ellos, a veces, se suman a un grupo, y otras veces cambian de vereda.

Vale aclarar que ambos son firmes candidatos a ocupar puestos importantes si De la Rúa finalmente produce el tan anunciado recambio ministerial. Alessandro y Viqueira son, hoy por hoy, los dos colaboradores de más confianza del vicepresidente Alvarez, y desde esa posición, llegaron al círculo presidencial. De la Rúa, que hasta hace poco tiempo desconfiaba de Alessandro, ahora lo invita a cada reunión informal que se realiza en la quinta de Olivos.

¿Y Chacho Alvarez? Está indeciso. Ya no defiende con tanta vehemencia su coalición con De la Rúa, y hasta se esfuerza por mostrar diferencias, sobre todo en lo que concierne al escándalo de corrupción en el Senado y a la relación con el menemismo. Pero cree que una ruptura será mal digerida por la sociedad. «Yo siempre respeté mis pactos, y eso me lo reconocen por la calle», le dice a sus seguidores más desesperanzados con la marcha del gobierno.

El vicepresidente cree que se puede construir un «espacio progresista» desde el mismo interior del gobierno. Y desde allí presionar a De la Rúa para que asuma «posiciones más parecidas a las prometidas durante la campaña».

El Frepaso espera. El liderazgo de Alvarez es indiscutido, y todos seguirán -a desgano o entusiasmados- la decisión final del Jefe.