Amor al glamour… y al poder

–¿Qué motiva a Oyarbide a “resistir” en su función? –No tiene familia, ni vida académica, vive para su rol. Le encanta el glamour de andar con moñito, posar para las fotos. Hace dos semana condenó el genocidio turco contra los armenios, excelente fallo, pero lo leyó en la catedral armenia y después se fue a tomar un champagne Chandón. –El personaje retratado, de origen humilde, también fue cuestionado por incurrir en gastos muy superiores a sus ingresos. –Es la única causa que le quedó abierta. En junio cumple 60 años y puede jubilarse. Si gana Cristina va a seguir siendo juez, sino es probable que se retire para evitar ser destituido y no perder la jubilación. Pero más allá de lo puntual, la sociedad debe poner la lupa sobre la justicia. Pedir las declaraciones juradas, un mecanismo que hay que aprovechar porque los jueces tienen mucho poder en la Argentina.


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