Análisis: Volvió la interna



Aprovechando la ausencia del ministro de Economía, el titular del Banco Central, Aldo Pignanelli, dejó sentada su posición frente a la redolarización de los depósitos.

“Si devolvemos lo que piden en 24 horas, tendremos que emitir, y si emitimos vamos derecho a una hiperinflación”, confió el ejecutivo.

“A nosotros no nos preocupa que la Corte resuelva dolarizar los ahorros, lo que sí nos preocupa es en qué tiempo hay que hacerlo. Porque, en definitiva, si se emite un bono, no vemos el inconveniente”, aclaró el miércoles.

Pero, como era de esperar, desde el otro lado del Atlántico, el ministro Roberto Lavagna desautorizó la posición de Pignanelli señalando que bajo ningún concepto los ahorristas recibirán un bono compulsivo por sus fondos depositados en los bancos. Dejando traslucir conceptos más políticos que técnicos, Lavagna aseguró que si hay un bono, el mismo será optativo para los ahorristas.

Cabe preguntarse ¿quien puede pensar que entre la opción de recibir dólares por orden judicial o un bono del Estado, el ahorrista optará por esta última alternativa?

Pero dejando de lado las interpretaciones del mercado, la interna que comenzó a desatarse no ayuda a la Economía.

El sistema financiero, atónito, espera definiciones ante una eventual despesificación. Es que de los 30.000 millones de pesos que congeló el gobierno en enero quedan alrededor de 17.000 millones en los bancos. La cifra original se redujo porque el gobierno lanzó un plan para canjear voluntariamente ahorros inmovilizados por títulos públicos. Pero pese a que el total de depósitos disminuyó, los analistas creen que si la Corte obliga a los bancos a devolver en dólares todos los ahorros, el sistema quebraría.

En medio de esta incertidumbre Pignanelli y Lavagna siguen en su “historia”, con un dólar que ya preanuncia “nubarrones”.


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