Apasionados del “paravalancha”
“Mis respetos para los que se suben al paravalancha”. Si en verdad Cristina Fernández de Kirchner dijo esto cuando presentaba un nuevo sistema de seguridad para el ingreso a los estadios, entonces ya no hay esperanzas de que se termine con el verdadero problema de la violencia en los estadios. Porque el verdadero problema de la violencia en los estadios son esos tipos que se suben al paravalancha. Sí tiene razón la presidenta cuando dijo que la violencia se vive en las tribunas populares, pero se respira en todo el estadio. Ya fue dicho en esta columna y en otros espacios por este periodista: de un tiempo a esta parte, los estadios de fútbol se han convertido en un lugar imposible. Pero una cosa es el estadio de agresión latente y otra muy distinta la violencia organizada que desparraman las barras. También está en lo cierto la presidenta cuando dice que la violencia no se da sólo dentro de los estadios. Ocurre que afuera también están involucrados los apasionados del paravalanchas. Y no sólo en hechos ligados al fútbol, también en secuestros, robos a bancos y asesinatos. El problema es que el aparatito que fue presentado ayer (ver sección Nacionales de esta edición) para detectar el ingreso de barras a los estadios vía huellas digitales no puede ser aplicado para impedirles andar por la calle, un espacio tan apto para sus delitos como cualquier tribuna. Justamente, porque la presidenta ayer, “las cosas más grandes y violentas no pasan dentro de la cancha, sino afuera”, es que la única solución al problema de la violencia en la que estén involucradas las barras, donde sea que esta ocurra, es a través del desmantelamiento de estas barras. Su disolución a través del desbaratamiento de sus redes de financiación y respaldo político. Pero nada de eso se dijo ayer. Los paravalanchas seguirán teniendo compañía.
juan mocciaro jmocciaro@rionegro.com.ar
río suelto
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