Aplauso, medalla y beso: el balance de la selección argentina de básquet

Fue uno de los puntos más altos del deporte nacional en el año. Llegó a la final del Mundial en China. Scola como capitán y referente, la conducción del Oveja Hernández y un grupo de jóvenes con hambre de gloria.

Aplauso para el equipo. Argentina hizo un excelente mundial.

Parecía que la Generación Dorada sería imposible de emular por varias razones. Fundamentalmente por lo excepcional de su plantel y la cosecha posterior.

Pero el legado que transfirió Luis Scola desde aquel equipo a la camada actual representa el mismo fuego sagrado, aunque con otros protagonistas.

El mayor logro es haber generado orgullo en el ambiente del básquet y también haber cautivado al gran público, ese que no está en el día a día de la actividad.

Lo conseguido por el equipo de Sergio Hernández fue tomado como propio por parte del mundo basquetbolero. Es que son los clubes de pueblo o de barrio los que dan origen a los deportistas que luego llegan a la elite, como en este caso. Con la medalla de Plata, quedó la sensación positiva de que el trabajo y el esfuerzo no es en vano.

El camino. Cuando la selección de básquet masculino se presentó en los Panamericanos de Lima no había muchos indicios lógicos para pensar que unas semanas después serían subcampeones del mundo en China.

Ese torneo disputado en la capital peruana tuvo altibajos porque, si bien la albiceleste ganó la medalla de oro, hubo derrotas en el medio y el equipo no terminaba de encontrarse como tal.

Pero el proceso iba hacia el lugar correcto, porque días más tarde siguió creciendo desde lo individual y lo colectivo. Durante la preparación en Europa llegaron cachetazos a tiempo, como la paliza sufrida ante Francia.

Argentina estaba en un tercer escalón de equipo antes del mundial y los objetivos eran cortos.

El debut ante Corea del Sur (95-69) tuvo mucho de lógica: goleo alto y triunfo sin atenuantes. La victoria ante Nigeria (94-81) fue un paso adelante porque certificó la clasificación y el triunfo sobre Rusia dio señales de que el equipo se adaptaría a las circunstancias, ya que se dio en un contexto de escasa anotación (69-61).

Para la segunda fase, Venezuela fue superado claramente por el equipo del Oveja (87-67). Pero el primer golpe sobre la mesa llegó contra Polonia, que venía invicto y fue borrado de la cancha por los argentinos: 91-65.

El beso de Scola con su pareja y el saludo con sus hijos tras ganarle a Francia.

Con el boleto a cuartos de final y a los Juegos Olímpicos de Tokio confirmados, Argentina tenía todo por ganar y así fue. Lo que se había insinuado en las fases de clasificación quedó plasmado en el cruce contra Serbia. La labor ofensiva fue estupenda (97-87) y el pase a semis nunca estuvo en riesgo. Una tarea descomunal a la que todavía le faltaba lo mejor de la película.

El cruce contra Francia se metió en la retina del deporte nacional. No solo fue de los mejores partidos de una selección de básquet sino que será recordado como uno de los hitos argentinos en la historia de las competencias internacionales. Por contexto, instancia, rival y materia prima, el 80-66 rubricó una semana inolvidable.

Hernández apostó por la misma filosofía durante todo el proceso teniendo en cuenta las características de sus jugadores y ese respeto por las cualidades individuales lo llevó a ser casi imbatible en lo colectivo. Intensidad defensiva, posesiones rápidas, transiciones agresivas y un convencimiento esencial, transmitido por Scola, el gran capitán.

La derrota 95-75 con España no cambió la ecuación final y Argentina no perdió el oro sino que, como dijo el DT, ‘‘ganamos la Plata’’.


El rol de Neuquén y la continuidad de Hernández


Para diciembre de 2019 estaban pautadas las elecciones en la Confederación Argentina de Básquetbol. El presidente Federico Susbielles tenía intenciones de ser reelecto y contaba con el apoyo del cuerpo técnico y los referentes de la Generación Dorada, Scola incluido.

Susbielles quería continuar su gestión. Aquella que comenzó en una situación muy complicada, con las arcas vacías hace cinco años. Del otro lado, el presidente de la Asociación de Clubes, Fabián Borro, fue juntando adeptos y se postuló para disputarle el lugar.

En medio de la interna dirigencial, Susbielles anunció que se bajaba de la elección debido a la situación de la Federación Neuquina, donde hubo dos sectores enfrentados: el del presidente Sergio Gatti, que apoyó a Borro, y el vice Jorge Comoli, quien estaba con el oficialismo. Ambos son los delegados de la Federación en CABB y al tener posiciones divididas, eso le impide a Susbielles contar con los avales necesarios para presentarse.

De cara al futuro las certezas aparecen de a poco. Borro anunció la continuidad de Hernández, algo de lo que se dudaba por el apoyo público del Oveja a Susbielles.

La otra pregunta es ¿qué harán los jugadores?

Es sabida conocida la empatía Scola y el resto del plantel con la conducción saliente.

Además, en el básquet formativo y femenino, ¿qué pasará con la disciplina en nuestro país? ¿Continuará algo de lo bueno que se ha hecho en los últimos años o habrá Borró(n) y cuenta nueva?.

Dato a saber

17
años habían pasado del último subcampeonato del mundo. El otro había sido en Indianapolis 2002, con el equipo que luego sería Medalla Dorada en Atenas 2004.

Aplauso para el equipo. Argentina hizo un excelente mundial.

Parecía que la Generación Dorada sería imposible de emular por varias razones. Fundamentalmente por lo excepcional de su plantel y la cosecha posterior.

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