ARCO intenta salvar presencia latinoamericana

Sólo once galerías latinas participan de esta edición de la feria de arte española.





Pocas galerías exponen el arte latinoamericano en ARCO, aunque los curadores buscaron la manera de mantener su presencia.

MADRID.- La Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid, ARCO, que celebra estos días su 30º aniversario en la capital española, siempre se jactó de constituir un puente entre Latinoamérica y Europa; un estatus que se tambalea ante la caída de la presencia del continente en la feria, que se intentó salvar con un programa comisariado, Solo Projects: Focus Latinoamérica. De las 42 galerías que participaron en ARCO en 2008, la presencia cayó en picado a partir de año siguiente, con 13 en el 2009 y 14 en el 2010. Y este año, son once, ocho de las cuales participan en ese programa. Focus Latinoamérica es una de las novedades de esta edición, concebida con grandes cambios bajo la mirada de un nuevo director, Carlos Urroz, el primer hombre en dirigir las riendas del evento, que ante los estragos de la crisis económica, diseñó una feria más reducida y contemporánea. Quizá por eso se apostó por el arte emergente latinoamericano en este programa destinado a hacer visibles las propuestas de artistas cuya obra “tiene menos exposición en el mercado y ha tenido menos oportunidades de verse en el contexto madrileño”, explicó una de las curadoras del proyecto, Julieta González, comisaria asociada de arte latinoamericano de la Tate Gallery de Londres. Solo Projects abarca la obra de 14 artistas que interactúan desde diversos puntos del continente latinoamericano. Una de las protestas más llamativas es quizá “Sabores y Lenguas”, del artista barcelonés Antoni Miralda, que propone una instalación compuesta por fotografías, objetos y palabras que intentan acercar al espectador ciudades como Caracas, Bogotá, Buenos Aires, Lima, Ciudad de México, San Pablo o Montevideo a través de la gastronomía. “Se trata de un trabajo de la identidad a través de la comida y en torno de todo lo que se sitúa alrededor de la misma: rituales, celebraciones, tradiciones, etc”, explica una representante de la galería catalana Palma Dotze a dpa. Un proyecto aparentemente festivo que sin embargo no está exento de crítica. “Aspiramos a un país en el que los perros de los ricos no coman mejor que los hijos de los pobres”, puede leerse en la parte dedicada a la Argentina. La realidad latinoamericana está también en el proyecto del artista mexicano Moris (Israel Moreno), que presenta un proyecto sobre la violencia del narcotráfico. La violencia y la periferia son los ejes de la obra “Estás vivo porque no te maté”, compuesta por 15 serigrafías de artículos de periódico en los que se tachó el texto dejando solamente al descubierto nombres de bandas de narcotraficantes y de animales. Al salir del espacio, el espectador debe pisar un gran telar en el que se lee el impactante nombre de la obra, en un llamamiento al espectador a la reflexión y a involucrarse en el problema mexicano. “Los delincuentes deciden si vivimos o morimos; es una reflexión sobre cómo sobrevivir bajo la ley de a selva”, explica a DPA Mayela Castro, de la galería Arróniz de México, la única del país que aterrizó este año en ARCO. El artista argentino Sergio Vega desembarca en ARCO con “Xavantes-Machines-Green”, una serie fotografías contrastadas con paneles de colores planos que replican lo que constituyó” su búsqueda del paraíso” a través de las coordenadas ofrecidas en las teorías del historiador Antonio de León Pinelo en el siglo XVII, que llevaron al artista a rastrear ese paraíso en el Mato Grosso brasileño. “La fauna y la flora chocan también con la realidad de pobreza de la zona en su búsqueda del paraíso”, explica una representante de la galería de Miami KaBe Contemporary en la que se expone la obra de Vega, basada en un video que se muestra actualmente en la Ikon Gallery de Birmingham en Reino Unido. Y la Amazonia brasileña está también presente de una manera muy especial en la obra del colombiano Felipe Arturo, en el espacio de la galería bogotana La Central, que presenta un registro muy distinto al cliché que se tiene de la selva brasileña a través de fotografías de baldes de agua recogidos del propio río. Brasil es mientras tanto uno de los países latinoamericanos que más conservó su presencia en la feria, representado por cuatro espacios –Dan Galería, Luciana Brito Galería, Millan, Vermelho e Ybakatu Espaço de Arte–, a diferencia de lo que ocurre con Cuba, una de las grandes ausentes a nivel de galerías. Sin embargo, artistas cubanos presentan varias propuestas en ARCO, como “Lo viejo y lo nuevo”, de Carlos Garaicoa, una instalación de arquitectura vegetal transformada en esculturas en tres dimensiones, o la “Sala de Juntas” con elementos flotantes del dúo cubano Los Carpinteros. Sin embargo, a parte de estos proyectos jóvenes e innovadores, muchos se preguntan dónde están las galerías con propuestas más consolidadas, casi ausentes fuera del marco de este programa especial. Argentina, uno de los países con mayor tradición en la feria está este año representado solamente por las galerías Jorge Mara-La Ruche e Ignacio Liprandi Arte Contemporáneo. Carlos Urroz explica la ausencia de Ruz Benzácar, una de las grandes del país, por motivos personales. “Se casaba su hija y no ha podido venir”. Pero sin duda ha sido la situación económica en España la que ha hecho que muchas hayan optado este año por acudir a otras ferias, reconoció Urroz. Para otras, explica, ARCO fue una plataforma para dar el salto a otras ferias ya no necesitan venir a Madrid. “Ahora buscamos galerías latinoamericanas que nos necesiten para entrar en un mercado más grande” como podría ser Basilea, la número uno del sector y a la que Urroz ve más que improbable desbancar. Sin embargo, inmerso en un optimismo general sobre la mejora de las perspectivas económicas y de negocio y de los intercambios que se cerrarán en la feria, se mostró confiado en que los grandes espacios latinoamericanos volverán. ¿Cuándo? “Cuando recuperen la confianza en ARCO”, sentencia. (DPA)


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