Aristide se niega a renunciar pese al caos en Haití
El presidente rechazó que su salida alivie la crisis, contra el pedido de Francia y EE. UU. La ciudad recobró algo de calma tras la ola de violencia del viernes, pero los saqueos siguen.
PUERTO PRINCIPE (AFP).- El acosado presidente haitiano Jean Bertrand Aristide reiteró ayer que no renunciará a su cargo y llamó a la calma, luego de que sus partidarios protagonizaran una jornada de violencia y saqueos el viernes en la capital.
El mandatario haitiano dijo que su renuncia -que Estados Unidos, Francia y Canadá le sugirieron que considerara- está «descartada», afirmando que los rumores de que podría renunciar son fabricados por sus enemigos. «Nada de irse, eso son rumores sin fundamentos que son originados por líderes de la oposición para provocar a la población y (generar) desórdenes en el país».
En las declaraciones, Aristide calificó a sus opositores de «narcotraficantes y terroristas», pidió el apoyo de la comunidad mundial y abogó por reforzar las fuerzas de seguridad internacionales que ya están en Haití. El acosado presidente se unió a Estados Unidos y la ONU en su rechazo a la violencia y urgió a sus partidarios a no tomar la ley en sus manos, al tiempo que señaló a la fuerza de policía -de unos 4.000 miembros- que debe «asumir sus responsabilidades».
El líder rebelde Guy Philippe no avanzó más ayer , aunque hace una semana anunció que quería celebrar su cumpleaños 36 este domingo en Puerto Príncipe.
Seguidores de Aristide controlaban las calles de la capital y amenazaron a conductores y periodistas extranjeros. Ante los pocos supermercados que se abrieron temporariamente se formaron largas filas.
Los saqueos continuaban ayer , aunque que gran parte de la ciudad se mantuvo en relativa calma, luego de que el viernes se produjera una violencia generalizada en la que murieron por lo menos 12 personas. Centenares de personas, muchos armados, se apoderaban de todo lo que podían transportar. Algunos ponían a la venta su botín en cuanto salían del recinto portuario.
El fantasma del hambre
En Haití, un país que ya estaba sumido en la pobreza, el sangriento alzamiento rebelde ha bloqueado los envíos de alimentos y ayuda humanitaria y ha elevado los precios de las mercancías, haciendo que una numerosa porción de la población más necesitada no pueda acceder a los insumos más básicos.
Los trabajadores de ayuda humanitaria intentan distribuir alimentos en medio del creciente caos haitiano. La rebelión de más de tres semanas tiene lugar después de las inundaciones de diciembre, que arrasaron las cosechas de maíz y mandioca de la nación más pobre del continente americano.
Las agencias humanitarias advierten sobre una inminente crisis: las carreteras bloqueadas han impedido el desplazamiento de los embarques con ayuda alimenticia y de medicamentos, la escasez de combustibles está incrementando cada vez más los costos de transporte y los precios de todas las mercancías, desde los porotos hasta el aceite de cocinar.
Roseline Jacques, madre desempleada con siete hijos, utilizó el poco dinero que recolectó mendigando y lavando ropas para comprar un pequeño paquete de arroz.
Sin dinero para comprar el carbón para cocinar el arroz, el viernes compartió con sus hijos un plato de raíces hervidas que le dio un vecino, su único alimento del día.
PUERTO PRINCIPE (AFP).- El acosado presidente haitiano Jean Bertrand Aristide reiteró ayer que no renunciará a su cargo y llamó a la calma, luego de que sus partidarios protagonizaran una jornada de violencia y saqueos el viernes en la capital.
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