Del minimalismo al lujo silencioso: María Vázquez y Adolfo Cambiaso eligen lámpara araña y marcan tendencia
Durante años, los focos empotrados dominaron los techos de livings, cocinas y dormitorios. Prácticos, discretos y alineados con el minimalismo, fueron sinónimo de modernidad. Pero la decoración evoluciona y hoy la iluminación ya no quiere pasar desapercibida: busca convertirse en protagonista.
En el living de María Vázquez y Adolfo Cambiaso se ve con claridad este cambio. La pareja apostó por una lámpara araña que funciona como punto focal del ambiente y marca el regreso de una pieza clásica, ahora reinterpretada.
Una tendencia que reinterpreta lo clásico
La lámpara araña —también conocida como chandelier— es una luminaria colgante con múltiples brazos o puntos de luz que históricamente se asociaba a estilos palaciegos o franceses.
La diferencia hoy es clave: no se trata de volver al pasado tal cual era, sino de adaptarlo al presente.
Las nuevas versiones incorporan hierro negro, bronce cepillado o vidrio soplado, con líneas más simples y menos recargadas. El resultado es una pieza elegante, con presencia, pero integrada a espacios contemporáneos y neutros.
Del techo invisible al objeto escultórico

Según la revista Caras, el living de la pareja refleja esta nueva búsqueda del interiorismo: la iluminación deja de ser solo funcional para convertirse en un elemento escultórico.
El fenómeno se explica, en parte, por el auge del llamado “lujo silencioso”, una tendencia que propone ambientes sofisticados sin estridencias. También influyen el diseño italiano y francés, que volvieron a instalar luminarias con identidad en espacios modernos.
Después de años de techos “invisibles” con spots empotrados, el diseño recupera piezas que aportan jerarquía visual y calidez.
Más que una moda, una decisión estética

Optar por una lámpara araña no es solo una cuestión decorativa. Es una elección que comunica personalidad y carácter.
En el caso del living de María Vázquez y Adolfo Cambiaso, la pieza equilibra la paleta neutra y suma protagonismo sin romper la armonía del ambiente.
La tendencia es clara: los focos empotrados pierden centralidad y la lámpara araña se consolida como símbolo de elegancia contemporánea.
Durante años, los focos empotrados dominaron los techos de livings, cocinas y dormitorios. Prácticos, discretos y alineados con el minimalismo, fueron sinónimo de modernidad. Pero la decoración evoluciona y hoy la iluminación ya no quiere pasar desapercibida: busca convertirse en protagonista.
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