Astiz, el símbolo de la represión

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BUENOS AIRES.- El ex capitán de fragata Alfredo Astiz, condenado hoy a prisión perpetua, es uno de los símbolos de la represión ilegal durante la última dictadura militar. El ex capitán nacido hace 59 años en la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires, ya fue sin embargo condenado en 1990 en ausencia a prisión perpetua en Francia por el secuestro, la tortura y el asesinato de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet el 8 de diciembre de 1977, en plena dictadura. En 2009, la Corte Suprema de Casación italiana confirmó en tanto la condena a prisión perpetua a Astiz por el asesinato de tres ciudadanos italianos durante el régimen. Francia, Italia y España solicitaron en su momento la extradición del ex marino, pero la Argentina se negó alegando el principio de territorialidad, que sostiene que los delitos serán juzgados en el lugar donde ocurrieron. Tras el golpe militar de marzo de 1976, Astiz, con unos 25 años, tuvo una significativa participación en el centro clandestino de detención y tortura que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en Buenos Aires. Entre otras de sus funciones en el marco de su misión en la ESMA, se infiltró en el grupo primigenio de 14 Madres de Plaza de Mayo, ante quienes se hizo pasar por hermano de un desaparecido. Desde esa posición preparó el operativo de secuestro de tres de esas madres, entre ellas la fundadora del grupo, Azucena Villaflor, y las dos monjas francesas que les daban apoyo. Las monjas estuvieron secuestradas en la ESMA y fueron lanzadas al mar en los denominados “vuelos de la muerte”. Astiz también participó en el ataque a balazos y secuestro de la joven sueca Dagmar Hagelin, de 17 años, quien permanece desaparecida. Por este caso los sobreseyó un tribunal militar y fue requerido sin éxito por la Justicia sueca. (AFP)


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