“Aun venida desde tierras lejanas, soy neuquina de corazón”

Llegué a la provincia del Neuquén hace tan sólo unos meses y hoy me encuentro aquí, reflexionando. ¿Cuántos de nosotros vinimos al sur dejando nuestra provincia natal por falta de trabajo y en busca de un futuro mejor? Qué sabias las palabras de quien hace varios años fue gobernador de esta provincia, don Felipe Sapag. Él vivenciaba los cambios que luego vendrían. Cincuenta años atrás decía: “Tengo fe, confianza y seguridad de que en esta tierra neuquina, tal vez en una generación, vivan millones de habitantes en forma digna y feliz”. Él veía más allá de lo que sus ojos le permitían. Desde su austeridad, el ejemplo con su permanente hacer por los demás, sus valores, simpleza y capacidad, Felipe sentó las bases, los cimientos de este hoy. El día en que llegué a Neuquén fueron las puertas fronterizas de la Patagonia las que se abrieron y el viento cordillerano me envolvió, invitándome a ser parte de esta hermosa historia, de esta maravillosa experiencia de crear, junto a los neuquinos, una patria unida, sin diferencias. Aquí soy una “bien-venida”, porque aun venida desde tierras lejanas soy neuquina de corazón, no existen diferencias que me separen. Esta provincia me acunó desde el día en que llegué y los servicios públicos y la sociedad en su conjunto se brindaron, ofreciendo igualdad de oportunidades. Qué hermosas y apropiadas las palabras de la escritora cordobesa Viviana Rivero en su novela “Y ellos se fueron” cuando dice: “Escúchame, pequeña, y pon atención: la tierra a la que vas te dará cobijo, así que ámala desde el primer día, bésala cuando llegues y ella te amará a ti. No sufras añorando, no vale la pena, sino más bien une lo que allí te espera con lo que de aquí llevas, mezcla tus pensamientos, tus comidas, tus costumbres con las que allí encuentres…”. Al mismo tiempo pienso qué generoso es el ciudadano neuquino y la imagen del profeta Isaías viene a mi mente con su idea de “centinelas de la mañana”; ellos escuchan el grito de ayuda que lanzan personas venidas de otros horizontes, cuya movilidad implicó un fuerte desarraigo de su ambiente originario que se traduce, con frecuencia, en una experiencia de gran soledad y luego promueven perspectivas de esperanza que anticipen el alba de una sociedad más abierta y solidaria. Se gesta así una cultura de acogida y de paz que armoniza las diferencias y busca el diálogo. “Cuando las diversidades se encuentran, integrándose, dan vida a una convivencia de las diferencias, se redescubren los valores comunes a toda cultura, capaces de unir y no de separar, valores que hunden sus raíces en el idéntico y profundo humano para construir un camino de tolerancia recíproca, realista y respetuosa de las particularidades de cada uno”. Nada de lo construido en la provincia hubiese sido posible sin la participación de todos, hombres y mujeres nativos y no nativos de estas tierras que de una u otra manera las sienten como suyas y las eligen para la posteridad. Hoy miro y mis ojos acusan un presente de cambios y proyectan un futuro muy alentador. Florencia Colla, DNI 32.204.613 Neuquén

Florencia Colla, DNI 32.204.613 Neuquén


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