El desafío automotor de 2026

La industria argentina muestra signos de recuperación, pero enfrenta un año decisivo para mejorar su competitividad regional frente a Brasil y México.

La industria automotriz argentina inicia 2026 con un escenario de transición. Los indicadores de producción y ventas muestran una recuperación progresiva, pero el contexto regional vuelve a poner en primer plano un desafío persistente: mejorar la competitividad frente a mercados consolidados como Brasil y México. En ese marco, la gestión del talento emerge como una variable estratégica para sostener el crecimiento y fortalecer la posición del país dentro del mapa automotor latinoamericano.

El repunte del sector convive con exigencias cada vez mayores. La presión por ganar eficiencia, la aceleración de los cambios tecnológicos y la necesidad de reducir brechas estructurales obligan a las empresas a repensar sus estrategias productivas y organizacionales. Desde Adecco Argentina advierten que el capital humano será uno de los principales motores para acompañar esta etapa y transformar la recuperación en un proceso sostenible.

La comparación regional permite dimensionar el desafío. A comienzos de enero se conocieron los datos oficiales de la industria automotriz mexicana correspondientes a 2025, que vuelven a confirmar la diferencia de escala, orientación exportadora y costos entre los principales polos productivos de América Latina.


México se consolida como el mayor hub automotor de la región, con una producción cercana a los 4 millones de vehículos anuales. Más del 80% de esas unidades se destinan a la exportación, principalmente al mercado estadounidense, lo que le otorga una fuerte inserción internacional y estabilidad de volumen.
Brasil, por su parte, sostiene una industria de gran tamaño, con una producción superior a los 2,5 millones de unidades por año. Su fortaleza radica en la combinación de un mercado interno robusto y una capacidad exportadora en crecimiento, tanto dentro como fuera de la región.


Competir en la región, el gran reto


Argentina opera en una escala sensiblemente menor. La producción ronda las 500 mil unidades anuales y las exportaciones están altamente concentradas en Brasil, lo que incrementa la dependencia del ciclo regional y limita la diversificación de destinos. A esto se suma una carga tributaria más elevada y costos estructurales superiores en comparación con Brasil y México, factores que inciden directamente en la competitividad y en la atracción de nuevas inversiones.

“Cuando se compara a la Argentina con Brasil y México, la diferencia no está solo en la escala productiva, sino también en la previsibilidad y en la capacidad de planificar talento a mediano y largo plazo. En ese punto, la gestión de personas se vuelve un factor tan estratégico como la inversión en tecnología”, señala Ariel Bonanno, Key Account Manager de la división Automotriz de Adecco Argentina.
Con este diagnóstico, Adecco identifica cinco ejes de gestión de personas que resultan clave para que la industria automotriz pueda consolidar la recuperación y competir en 2026.


El primero es el reskilling y upskilling frente a la transformación tecnológica. La automatización, la digitalización de procesos y el avance de la electromovilidad están modificando los perfiles demandados. La capacitación continua y la actualización de habilidades técnicas y digitales se vuelven indispensables para sostener la productividad y reducir brechas de conocimiento.
El segundo eje es la planificación estratégica de la fuerza laboral basada en datos. El Strategic Workforce Planning permite anticipar necesidades futuras, optimizar dotaciones y alinear las decisiones de talento con los objetivos del negocio, especialmente en un contexto de márgenes ajustados y competencia regional creciente.

El tercer punto es el uso de people analytics y herramientas de reclutamiento digital. La incorporación de datos en los procesos de selección y gestión de personas mejora la eficiencia, reduce los tiempos de contratación y permite tomar decisiones más precisas en un mercado laboral dinámico y exigente.
La diversidad, la equidad y la inclusión constituyen el cuarto eje. Los programas de DEI comienzan a ganar protagonismo también en los entornos industriales, ampliando la base de talento disponible y fortaleciendo equipos más diversos, innovadores y adaptables a los cambios tecnológicos y productivos.

Por último, las auditorías de recursos humanos enfocadas en brechas técnicas permiten identificar riesgos críticos, detectar faltantes de competencias y definir acciones concretas de capacitación, atracción o retención de perfiles estratégicos.
“Las compañías que logren integrar planificación, datos, formación e inclusión van a estar mejor preparadas para sostener el crecimiento del sector. En un año clave como 2026, el talento puede marcar la diferencia entre recuperarse o quedar rezagado frente a la región”, agrega Bonanno.

Con 2026 como un punto de inflexión, la industria automotriz argentina enfrenta una combinación de oportunidades y desafíos estructurales. La recuperación productiva, el avance tecnológico y la presión competitiva regional exigen estrategias integrales que permitan ganar eficiencia, previsibilidad y escala. Las decisiones que se tomen este año serán determinantes para consolidar el crecimiento, fortalecer la inserción regional y definir el posicionamiento del sector en los próximos años.


La industria automotriz argentina inicia 2026 con un escenario de transición. Los indicadores de producción y ventas muestran una recuperación progresiva, pero el contexto regional vuelve a poner en primer plano un desafío persistente: mejorar la competitividad frente a mercados consolidados como Brasil y México. En ese marco, la gestión del talento emerge como una variable estratégica para sostener el crecimiento y fortalecer la posición del país dentro del mapa automotor latinoamericano.

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