Avanza un juicio por abusos

Redacción

Por Redacción

CIPOLLETTI (AC).- Ayer se realizó la tercera audiencia del juicio que tiene como imputado al maestro de Cinco Saltos acusado de abuso sexual. Las partes escucharon cuatro testimonios ofrecidos por la defensa y analizaron la declaración de una de las menores víctima. La próxima semana, el tribunal de la Cámara Segunda terminará de reproducir las grabaciones de ocho cámaras Gesell y fijará fecha para realizar los alegatos. De acuerdo con lo que se informó a través del área de Prensa del Poder Judicial, ayer declararon cuatro docentes que son compañeros de Ángel Brizuela, el maestro de 56 años acusado de manosear a dos alumnas de ocho años. Según la investigación, los tocamientos ocurrieron en la escuela 291 y se reiteraron por dos semanas. En el expediente se consigna que el docente hizo sentar a una de las niñas en su falda y comenzó a tocarle la entrepierna y la cola. El procesado negó la imputación aunque admitió que tiene la costumbre de tocarle la cabeza a los niños como un gesto de “confianza”. En otro momento de su declaración habló de “cosquillas” pero aclaró que no tenían connotación sexual. Esta semana declararon también las madres de las víctimas, docentes y profesionales que intervinieron en el caso.


CIPOLLETTI (AC).- Ayer se realizó la tercera audiencia del juicio que tiene como imputado al maestro de Cinco Saltos acusado de abuso sexual. Las partes escucharon cuatro testimonios ofrecidos por la defensa y analizaron la declaración de una de las menores víctima. La próxima semana, el tribunal de la Cámara Segunda terminará de reproducir las grabaciones de ocho cámaras Gesell y fijará fecha para realizar los alegatos. De acuerdo con lo que se informó a través del área de Prensa del Poder Judicial, ayer declararon cuatro docentes que son compañeros de Ángel Brizuela, el maestro de 56 años acusado de manosear a dos alumnas de ocho años. Según la investigación, los tocamientos ocurrieron en la escuela 291 y se reiteraron por dos semanas. En el expediente se consigna que el docente hizo sentar a una de las niñas en su falda y comenzó a tocarle la entrepierna y la cola. El procesado negó la imputación aunque admitió que tiene la costumbre de tocarle la cabeza a los niños como un gesto de “confianza”. En otro momento de su declaración habló de “cosquillas” pero aclaró que no tenían connotación sexual. Esta semana declararon también las madres de las víctimas, docentes y profesionales que intervinieron en el caso.

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