Llega la factura del derrame de Vaca Muerta

El estudio del IERAL que midió empleo y salarios privados entre 2023 y 2025 aporta evidencia sobre el impacto de la expansión petrolera fuera de los yacimientos. La discusión abierta por Alfonso Prat-Gay y Rolando Figueroa deja una pregunta más compleja: si el derrame económico alcanza para sostener las obligaciones que genera el crecimiento de Neuquén.

Por Mario Rojas

El ministro de Energía de Neuquén, Gustavo Medele, expuso en la Argentina Week en Europa. (Neuquéninforma)

El ministro de Energía de Neuquén, Gustavo Medele, expuso en la Argentina Week en Europa. (Neuquéninforma)

Hay discusiones que en Neuquén parecen destinadas a repetirse con distintos protagonistas y las mismas preguntas. ¿Cuánto deja Vaca Muerta? ¿Cuánto queda en la provincia? ¿Quién se beneficia con el crecimiento? ¿Y por qué persisten problemas de infraestructura, vivienda, salud, educación, seguridad y servicios?

La discusión volvió a instalarse después de una frase de Alfonso Prat-Gay, quien sostuvo que Vaca Muerta “no derrama ni en Neuquén”. La respuesta de Rolando Figueroa tuvo un argumento particular: un estudio de Jorge Day, del IERAL de la Fundación Mediterránea, que mide qué ocurrió con el empleo y los salarios privados formales entre 2023 y 2025.

Allí aparece un dato que modifica la discusión. En ese período, la masa salarial privada formal real de Neuquén aumentó 17%. En petróleo y gas creció 13%. Pero el resto de los bienes transables avanzó 29% y los demás sectores, principalmente servicios, también aumentaron 17%. Day ubica a Neuquén como un caso de “derrame amplio” entre las provincias analizadas.


Crecimiento y salarios privados formales


El estudio no mide la distribución de la renta de Vaca Muerta ni la situación de cada comercio, pyme o familia. Mide masa salarial privada formal, un indicador que combina empleo registrado y salarios reales. Es una fotografía de una parte de la economía, no una radiografía completa de la sociedad.

A Neuquén llegan 82 personas por día y cada año se incorporan unos 26.000 habitantes. Para el gobernador, eso equivale a una nueva ciudad que demanda rutas, escuelas, hospitales, servicios y viviendas. También sostiene que Neuquén recibe alrededor del 13% de cada barril de petróleo y que con esos recursos debe sostener buena parte de la infraestructura necesaria para acompañar ese crecimiento.

Una economía puede estar creciendo y, al mismo tiempo, tener dificultades para satisfacer la demanda que genera su propio crecimiento. Neuquén eligió, además, una respuesta que no coincide demasiado con el paladar libertario: un Estado provincial hiperpresente, con recursos hidrocarburíferos.


El costo de acompañar la expansión


Por eso resulta insuficiente mirar solamente cuánto petróleo produce la provincia o cuánto dinero ingresa por regalías. También hay que mirar cuánto cuesta acompañar el crecimiento. La llegada de nuevos habitantes, el precio de la vivienda, la presión sobre las escuelas, la demanda hospitalaria, las rutas, los servicios públicos y la seguridad forman parte de una cuenta que no aparece necesariamente en las planillas de producción petrolera.

El 29% de crecimiento de la masa salarial privada formal real en los bienes transables no hidrocarburíferos y el 17% en el resto de las actividades ofrecen una evidencia concreta. No es una percepción del gobernador ni una impresión de un visitante. Es un indicador construido para comparar.

Por eso la discusión interesante recién empieza. El verdadero interrogante para Neuquén no parece ser si Vaca Muerta derrama. Los datos disponibles muestran que existe una transmisión hacia otras actividades. La pregunta es cuánto alcanza, quién lo recibe, cómo se transforma en calidad de vida y si el Estado puede sostener el costo de la provincia que está creando Vaca Muerta.


El gran desafío neuquino


El desafío neuquino ya no es solamente producir más barriles. Es convertir una oportunidad extraordinaria de exportación en una estructura económica capaz de absorber a los nuevos habitantes, generar empleo fuera de los hidrocarburos, ampliar proveedores locales y financiar la infraestructura que exige el crecimiento.

La discusión entre Prat-Gay y Figueroa terminó planteada como una disputa sobre si existe o no derrame. Quizás el dato más importante del estudio de la Fundación Mediterránea sea que permite correrla un paso más adelante.

El derrame existe. Ahora falta discutir cuánto alcanza y si crece al mismo ritmo que las obligaciones que genera Vaca Muerta sobre el territorio.


Hay discusiones que en Neuquén parecen destinadas a repetirse con distintos protagonistas y las mismas preguntas. ¿Cuánto deja Vaca Muerta? ¿Cuánto queda en la provincia? ¿Quién se beneficia con el crecimiento? ¿Y por qué persisten problemas de infraestructura, vivienda, salud, educación, seguridad y servicios?

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