Bariloche bajo cero

Bariloche tiene dos pistas de patinaje sobre hielo y un “ice bar”.

Redacción

Por Redacción

VACACIONES

Disfrutar de actividades a temperaturas bajo cerro no solo es posible en las pistas de esquí y en los parques de nieve. También bajo techo, en pleno centro de la ciudad. Bariloche dispone de dos pistas de patinaje y un bar de hielo, donde la temperatura se mantiene por debajo de los 0 grados. Las tres propuestas son muy frecuentadas por los turistas, tanto en grupos como en familia, y constituyen un excelente programa para una tarde invernal

Neviska es la pista de patinaje emplazada en el puerto San Carlos y tiene una magnífica vista hacia el lago Nahuel Huapi y la cordillera. Patinar en un lugar así, es de ensueños. Con un poco de imaginación, uno puede creer que lo hace al aire libre.

Neviska opera hace más de una década y junto a Puerto Rock, la magnífica sala de recitales que se encuentra en la planta baja, constituyen los únicos emprendimientos comerciales duraderos que tuvo el alicaído e inconcluso proyecto del puerto San Carlos. Abre diariamente, de 12 a 23, y en la confitería anexa a la pista de hielo, suele haber espectáculos musicales en el horario nocturno.

La pista tiene 21 metros de largo por 16 de ancho y ventanales hacia los cuatro laterales. Patinar cuesta 50 pesos para turistas y visitantes y solo 20, si se acredita residencia en la ciudad. Con dicho ticket, uno obtiene los patines. Es recomendable llevar guantes y si se usan anteojos, una cita para sujetarlos. También ropa cómoda y abrigada. Alrededor de la pista hay una baranda, para los iniciados.

La segunda pista de hielo, Nivel Uno, se ubica en la tercera cuadra de Mitre, al lado de la chocolatería y confitería Rapa Mui. Patinar aquí tiene un costo de 70 pesos mayores y 45 menores de 6 años. También se puede patinar por una hora, con un costo de 55 y 35 y media hora, con 45 y 30 pesos. Aquí es obligatorio usar guantes, y en caso de no tenerlos, se alquilan a 5 pesos. El lugar abre las puertas diariamente, de 13:30 a medianoche.

Nivel Uno tiene una sala especial con juegos para niños y también un anexo en la pista de hielo, donde ellos pueden aprender más seguro. También se ofrece una foto como integrante de un equipo profesional de hockey sobre hielo, para todas las parejas o grupos de cuatro que contraten el patinaje por tiempo completo. La confitería Rapa Nui ofrece todo lo necesario para disfrutar de un almuerzo, una tarde de té o comer rica repostería casera.

Deslizarse sobre el hielo es relativamente sencillo y se aprende rápidamente. Hacerlo bien, obviamente demanda mayor práctica. En Nivel Uno se promueve el hockey, pese a ser la pista muy pequeña y tener columnas y sus propietarios anunciaron que en un futuro construirán la primer pista profesional en la ciudad.

La tercera opción es “IceBariloche” está ubicado en el corazón de la actividad nocturna de la ciudad, en dependencias del hotel Panamericano, con ingreso por calle España 476. El lugar tiene una escenografía particular, buena música, iluminación y tragos.

La superficie totaliza 380 m2, de los cuales 90 son del bar de hielo propiamente dicho, donde la temperatura se mantiene varios grados bajo cero. En total hay unos 40.000 kilogramos de hielo, con dos barras, un iglú, mesitas y bancos y paredes heladas. El piso es de PVC antideslizante. Todos los “muebles helados” fueron tallados en esta ciudad.

El local dispone asimismo de dos sectores con temperatura normal, con un bar seco con variedad de tragos, para la previa al ingreso y también para prolongar la velada después del “helado tour”. El ingreso está fijado en 150pesos. La entrada incluye un trago, que puede pedirse en el bar de hielo o bien en el bar seco.

En la zona “pre-bar”, con temperatura agradable, los visitantes pueden pasar varias horas, compartir tragos, preparados por los barman, disfrutar de buena música y videos. También hay chocolate caliente, café y té. Al recinto helado se ingresa por grupos reducidos, unas 20 personas por turno, durante 25 minutos. La ambientación es perfecta, predominando el color celeste y blanco, lo cual es propio de las excursiones que recorren glaciares. Es como ingresar a una grieta de un glaciar, o estar en una cueva de hielo, pero con más confort.

La temperatura dentro del ice bar varía entre 5º y 8º bajo cero. Los visitantes son provistos de capas térmicas especialmente diseñadas para soportar las bajas temperaturas. Es como estar en una cámara frigorífica, pero muy bien decorada, acompañada por imágenes, efectos de luces y un original vaso de hielo con una consumición incluida en el precio de entrada.

El recito, de 90 metros cuadrados cubiertos, constituye el bar de hielo más grande de Sudamérica. Allí todo está congelado: paredes, sillones, barra y esculturas. Hay proyecciones en pantallas y shows de mapping sobre paredes y techo, con show de luces e imágenes especiales, dentro de una entretenida temática escenográfica.

El lugar cuenta con fotógrafos profesionales que retratan a los visitantes durante su estadía y las exhiben en pantallas, para que puedan ser apreciadas y adquiridas en CD.

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