Bariloche y el caso Priebke





–¿Cómo hacen ustedes con los lugares de Argentina señalados como refugio de nazis, como Alta Gracia o Bariloche, donde incluso se habla de “circuitos nazis”? –No tenemos un programa específico, pero cuando lanzamos la operación “Última oportunidad” para encontrar a los últimos criminales nazis, en el 2008, presentamos la iniciativa en Bariloche, en la sede de la intendencia. Tuvo un gran valor simbólico convocar a la prensa allí. Graficó el compromiso del Estado para que, si se los encuentra, vayan a juicio. –A Priebke lo encontró la NBC, gracias a una investigación global... –Hubo una participación en la investigación del Centro Wiesenthal, que vigilaba a grupos neonazis en Alemania que recibían material y asesoría desde Bariloche de un tal Juan Mahler, que no era tal sino Reinhard Kops, ya fallecido. Kops, cuando fue abordado por los periodistas de EE. UU., negó ser criminal aunque admitió haber trabajado con el obispo austríaco Alois Hudal, que ayudó a escapar a nazis. Y dijo: “Si buscan nazis, acá hay varios” y señaló a Priebke. Además, ya había una investigación en el libro de Esteban Buch “El pintor de la Suiza argentina”, sobre Priebke en Bariloche. –¿Cómo evalúan este caso? –A nosotros nos pareció interesante que la extradición fuera a Italia antes que Alemania, porque no había experiencias de este tipo de juicios a criminales de guerra en ese país y, además, el caso de las Fosas Ardeatinas era una herida abierta para Italia y para la ciudad de Roma. Por eso la municipalidad lo tomó como propio. –De hecho, todavía hay debates sobre sus condiciones de detención. –Hubo dos casos recientes de violación a su arresto domiciliario (tiene 98 años), una donde se lo vio paseando en moto y otra en un supermercado. Indigna. Roma es divina para pasear, pero él no tiene el derecho, está detenido.


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